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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


¿Qué significó la purificación del templo? ¡Impresionante!


  • 04.11.2019 - 02:05 pm

Purificación. (heb. tohorâh, jattâth; gr. agnismós, katharismós, katharóts). 



“ Verbo activo transitivo. Este término se refiere en privar a una cosa lo malo, lo que es superfluo, inútil, prolijo e innecesario para dejarla pura. Purificar o limpiar de toda imperfección de algo que no es material Se dice especialmente del ser supremo, en acrisolar o depurar las almas por medio de aflicciones, se puede usar como pronominal.” https://definiciona.com/purificar/

 


“Purificación es un concepto que deriva de purificatĭo, un vocablo de la lengua latina. El término refiere al proceso y las consecuencias de purificar (eliminar las imperfecciones o lo extraño de algo para que recupere su esencia).” https://definicion.de/purificacion/

 


Cada enseñanza doctrinal de Jesús estaba acompañada de una experiencia que se podía confirmar y constatar. La purificación del templo, hay que entenderla desde una perspectiva espiritual, porque nunca las Escrituras se pueden entender con mentes naturales. Leamos el texto:

 


“Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

 


Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis?: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza? Mateo 21:12-16

 


En la purificación del templo Jesús estaba dando a conocer el cumplimiento de dos profecías que en Cristo se haría realidad: Isaías 56:7 “mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”. Es decir, la enseñanza doctrinal era confirmar que nosotros como templo de Dios en el Nuevo Pacto, venimos hacer esa casa de oración.  Y en Jeremías 7:11 “Es cueva de ladrones delante de nuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre”.

 

Habitando Cristo en nosotros, tenemos la libertad de invocar Su nombre y glorificarlo; de orar y declarar Su palabra en todo tiempo, y ser escuchado.
Jesús enseñaba que Él como el Cristo glorificado que pronto habría de manifestarse era el único que podía purificar esta casa que somos nosotros. La sangre de Cristo nos purificó y nos hizo perfecto, y es en Él que podemos ser santificados. Gracias al Nuevo Pacto, viene Cristo a habitar en nosotros, y esta morada es la que purifica Su templo que somos nosotros. Con un solo sacrificio nos purificó y nos libró del pecado de la ley. Por eso Jesús contesta, y es una alerta para nosotros: ¿nunca leíste? ¿no leíste? Porque todo lo que habría de venir, y habrá de acontecer en Su venida está escrito.

 


En otras palabras, la enseñanza doctrinal de este Evangelio nos enseña que nosotros como casa de Dios, templo del Espíritu Santo somos llamados a ser casa de oración, diseñados para ofrecer alabanza a Dios, y entender que, en esta casa es invocado Su nombre, en nosotros como casa. La misma expresión: “de la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza”, citado en Salmos 8:2. Este cuadro muestra la sombra de lo que se estaba cumpliendo de que Cristo sea alabado como Dios, porque Él era Dios encapsulado en el cuerpo de Jesús. Esos niños representan una generación de hijos que en su nuevo nacimiento en Cristo tendrían en su boca alabanza y adoración al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

 


Para que podamos conectar lo que Jesús estaba enseñando con la purificación del templo, tenemos que hacer una breve reseña de la ley mosaica, para comprender que, esta purificación del templo, se trata de nosotros como templo donde Él nos habita, no del templo como estructura.

 


La ley mostraba cuatro maneras de purificarse de la contaminación, y para cada categoría de impureza se especificaba un procedimiento ritual de purificación. Una de ellas la encontramos en Números 19:11-13,16; 5:2-3, que tenía que ver con la purificación de la contaminación contraída al tocar un muerto. Purificación de la impureza debida a emisiones corporales Levítico 12:1-5; 15:1-12; Números 5:2-3 Purificación de la parturienta Levítico 12:1-8; Lucas 2:21-24. Purificación del leproso Levítico 13 y 14.

 


Dios siempre hizo conciencia de purificación en el Antiguo Pacto, como sombra y figura de lo que esto significaría en el Nuevo Pacto, se extendería esta purificación, ahora en Cristo a la purificación que realmente es necesaria, y que sólo Cristo lo hace en nosotros: la del corazón (Hechos 15:9; Santiago 4:8), el alma (1 Pedro 1:22) y la conciencia (Hebreos 9:14). Purificación es sinónimo de pureza, por tanto, la purificación del templo hace referencia al templo espiritual donde Él prometió hacer morada en nosotros; de hecho, lo profetizó por medio de Jeremías 31:31-34 cuando dijo:

 


“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” 

 


“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.” Hebreos 3:5-6 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” 1Corintios 3:16
 


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