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Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel


¿Qué pasa en los Estados Unidos? Las protestas sociales hacen brotar viejos resentimientos


  • 03.06.2020 - 12:00 am

No solo ocupa el centro de la epidemia del coronavirus fijando records en el número de contagios y fallecidos, dejando a la intemperie la debilidad de su sistema sanitario; también los Estados Unidos vuelve a llamar la atención por la movilización en más de 33 Estados, en algunos casos, reclamando de las autoridades la presencia de la guardia civil. La muerte de un afroamericano en un incidente donde un policía blanco dio riendas sueltas a estos resentimientos culturales de las expresiones de la esclavitud, terminó con su vida.

La persistencia de actos de violencia y protestas vinculados directamente con la discriminación racial no se detienen en el tiempo; la actitudes en algunos Estados en las formas de tratar a los estadounidenses de color con expresiones propias de la que fueron abolidas en la Guerra de Secesión conduce estas movilizaciones, las cuales llegan al extremo de enfrentar, como sucede en la actualidad a los civiles con los cuerpos de seguridad.

Nadie en esta parte del mundo puede asimilar que la nación colocada como líder de la civilización occidental le resulte imposible sacudirse de esos resabios, llegando al extremo de paralizarse y destruir sus estructuras institucionales a una distancia significativa de haber dejado atrás aquel modelo donde la vida humana fue sometida a la más cruel de la forma de convivencia.

Los días aquellos donde Estados Unidos vio en su capital una de las manifestaciones humanas de mayor relevancia en la historia reclamando derechos civiles, con la voz discursiva del reverendo Martin Luther King, parecen latir en la medida en que cada vez suceden casos comparables con la actitud Rosa Park, despojada de ocupar una asiento en un autobús para dejar sentar a un blanco.

La historia de las luchas por los derechos civiles y sus heridas aun no cicatrizan por la rabietas de los descendientes de aquellos viejos esclavistas, atrapados en el tiempo; incapaces de admitir los cambios significativos experimentados por un mundo donde el color de la piel importa muy poco; la gran hazaña de esta nación aun no acontece, la de humanizarse y construir una sociedad colaborativa y con sentido de solidaridad.

El acelerado proceso de industrialización vivido en los Estados Unidos no fue acompañado de un proceso cultural para incorporar en la práctica el respeto a la dignidad humana; no fue capaz de propiciar la reconciliación entre quienes emergieron de una guerra civil, con un saldo de millones de vidas.

La regla impuesta por los vencedores para incorporar al Estado de la Unión a los deseosos de formar parte de la confederación, tampoco fue transparente, dejaron pendientes tres temas cruciales: El tema de la esclavitud; la forma de salida, en caso de que un Estado, así lo decidiera y, por último, se pretendió configurar una nueva comunidad con la presencia de grupos diversos y culturas diferentes sin contar con un paquetes de políticas públicas para cerrar el desbalance entre los Estados ricos del norte y los empobrecidos del sur, con una estructura productiva aun basada en la mano de obra esclava

Fuera de los Estados Unidos millones de personas se hacen la misma pregunta a diario ¿Cómo una país que encabeza el liderazgo mundial de la democracia representativa occidental, aun aletea por resolver viejos enconos raciales, dejando secuelas en las ciudades entre los grupos cada vez más comprometidos con salirle al paso a los desmanes cometidos por los supremacistas blancos? Sin importar el nivel alcanzado en el desarrollo económico de Norteamérica, la realidad socioeconómica dista mucho uno de otra.

Las protestas, que comenzaron inicialmente en Minneapolis luego de que George Floyd, un afroestadounidense de 46 años muriera después de que un policía le presionara el cuello con la rodilla durante más de 8 minutos, se han extendido por más de 20 estados de toda la Unión.

La situación de movilización de hoy solo es comparable con los días aquellos en que Martin Luther King, el máximo precursor de las luchas por los derechos civiles, cayó abatido en un hotel el 4 de abril de 1968, en Memphis, Tennessee, víctima una bala que simbolizaba el nivel de confrontación en que se encontraba la sociedad estadounidense de la década de los años 60.

No se puede ignorar la evolución de esta realidad: Las diferencias raciales, siempre fueron acompañadas de una soterrada discriminación en los aspectos del empleo y las oportunidades.

Una consecuencia directa de estas confrontaciones obligaron a las fuerzas productivas a decidir legalmente la consideración de reivindicaciones de tipo laboral; reivindicaciones de tipo educativas; consignación de presupuestos para los barrios y conglomerados de color, que en condiciones normales no serían posible.

La situación sucedida con la muerte de George Floyd de inmediato afectó la economía de los Estados Unidos en medio de la pandemia; pero también, puso al descubierto una realidad que exigirá novedosas maniobras por parte de la Casa Blanca, de por si atrapada en los chascos por el mal manejo de la pandemia del covid19.

Sin dudas, la perspectiva para una posible reelección del presidente actual, mellada por los 100 mil algo de muertes producidos por la pandemia, ya habían afectado considerablemente la posibilidad de una fácil re postulación; estas nuevas situaciones, relacionadas con los miles de empleos destruidos y la dificultades para retornar el país a la normalidad son nuevos retos a los que se enfrentan los gobiernos, no solo en Estados Unidos sino en todas partes.

En todas partes donde el modelo político se fundamente en los Estados Confederados las diferencias socioeconómicas emergen con un mayor impacto en la población; los esfuerzos por hacer más equitativas y humanizadas la distribución de los presupuestos, a veces ensancha las diferencias. Paradójicamente los Estados del sur, los que finalmente fueron vencidos en la Guerra de Secesión en el 1963 representan las localidades donde se pronuncian con mayores niveles las diferencias raciales.

Existen indicios fehacientes sobre como en los últimos 50 años la sociedad norteamericana experimenta una transformación de retroceso respecto a su visión de progreso para quienes desean concretizar lo que se denomina el sueño americano, un estado de bienestar donde las garantías de vivir con dignidad, después de alcanzar la edad del retiro están disponibles. Tampoco están abiertas esas oportunidades para acceder a los elementos fundamentales, como la salud, la educación y el empleo.

En alguna parte del camino, esa visión empezó a sufrir los efectos del deterioro, no solo para los propios norteamericanos, sino también, para los inmigrantes, quienes observan como sus expectativas se han vistos, en el curso de los últimos años estropeadas y hasta frustradas. ¿Qué pasa en los Estados Unidos? Las protestas sociales hacen brotar viejos resentimientos, los cuales se extienden sin límites en el inmenso territorio ocupado por esta nación.

También en lo geopolítico su capacidad para liderar el conjunto de países de la civilización occidental sufre los efectos de una paulatina retirada, sorprendiendo a sus aliados, en ocasiones por la poca responsabilidad práctica asumido en los sucesos donde se ven comprometidos los aspectos de jerarquía en el orden mundial. Estas señales son precisamente las que son aprovechadas por otras naciones emergentes, amenazando con pasar a ocupar este espacio, dejado lentamente como una vacante, por quienes en el pasado reciente recelaban de este tipo de influencia a nivel global ¡En los Estados Unidos pasa algo más que las simples protestas por la fuerte de George Floyd!


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