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Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos


¿Qué hacer con aquellos que están en aflicción?


  • 06.08.2020 - 12:00 am

“ En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.        Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.  Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo:            Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.” (Hechos 12:1-‬11)

  La iglesia del Señor Jesucristo a lo largo de su historia ha sufrido grandes persecuciones a causa de la proclamación del evangelio, y el mismo Señor Jesucristo nos enseña en la sagrada escritura esa realidad: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

La humanidad y la tierra son creación de Dios, y esta ha pasado por grandes situaciones difíciles, la cuales no escapan del control de Dios, ya que antes que sucedan, Él en su gracia, amor y misericordia las conoce, como es el caso de la crisis por la cual estamos pasando.

¿Qué hacer? Confiar en el supremo creador y orar,  porque Él conoce nuestro sufrimiento, creyéndole a  Él, porque Él escucha y responde cuando clamamos con sinceridad de corazón.  Escucha lo que enseña para el bien de la humanidad: “Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia.  En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.  Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras.  Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos.  Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me gocé en tu salvación.” (Salmos 9:9-‬14)

Dios es el único que puede consolarnos, cuando nos dirigimos a Él en oración, y a la vez utiliza a aquellos que han pasado por aflicciones para que puedan, en la guía de Dios consolar a otros: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.” (2 Corintios 1:3-‬4)

Debemos condolernos de todos los que están pasando por aflicciones: “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.  Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.” (Romanos 12:12-‬15)

¿Qué hacer con aquellos que están en aflicción? Consolarlos, protegerlos, proveerles de sus necesidades materiales y espirituales, pero algo mucho más grande es orarle a Dios, llevarlo al trono de la gracia para que Él le conceda el oportuno socorro.  Escucha la palabra de tu creador y confía en ella, como él se dirige a sus criaturas: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” (Juan 15:7-‬8)

Es tiempo de tener Un Encuentro con Dios y así tener siempre acceso al trono de la gracia y a la vez orar diligentemente por nuestra nación, por nuestros familiares y amigos en tiempos de aflicción como el actual.

-Todas estas citas bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960-


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