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Josefina Almánzar

Josefina Almánzar


¿Qué diría Duarte?


  • 24.01.2020 - 12:00 am

“Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio. Hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran con la salud de la Patria” (Juan Pablo Duarte) 

Mucho se ha escrito y dicho sobre nuestro padre de la patria Juan Pablo Duarte y más cuando llega la conmemoración de su natalicio, como lo será el próximo domingo 26 de enero. Todos los dominicanos y dominicanas sabemos quién fue Duarte y qué hizo por nosotros para que hoy podamos ser un Estado libre e independiente de toda soberanía extranjera.

Pero me surgen algunas inquietudes sobre lo que Duarte podría decir o pensar sobre nosotros los dominicanos y dominicanas después de casi ciento sesenta y seis años de fundada la República.  Por ejemplo:  Qué diría Duarte si pudiera ver el conflicto sutil pero permanente en que vive la República Dominicana y la República de Haití en el tema migratorio, sin buscársele soluciones reales, factibles, negociadoras y beneficiosas para ambos países.

Qué diría Duarte, si pudiera ver como en nombre de la patria que él creo se cometen tantos abusos e injusticias.  Si pudiera ver como los gobernantes que hemos tenido a lo largo de la historia sólo han obstaculizado, paradójicamente, el desarrollo del país haciendo mal uso del poder que una vez le concedió el pueblo. Qué diría de las dictaduras que hemos soportado, las cuales han arrasado con los hombres y mujeres que en su momento constituyeron la esperanza del pueblo dominicano. Qué diría de las anexiones a potencias extranjeras, de las negociaciones unilaterales entre gobierno y países extranjeros como fue el caso de Pedro Santana para beneficio propio o simple incapacidad no reconocida, de las intervenciones norteamericanas.

Qué diría Duarte, de nuestros famosos y espectaculares legisladores, los cuales en lugar de hacer el trabajo para el cual fueron elegidos, en vez de dedicarse a elaborar leyes que beneficien a la ciudadanía sólo se afanan en permanecer en el poder para beneficio propio, defendiendo intereses partidistas y no los intereses generales y colectivos.

Pero sobre todo qué diría Duarte, de nuestra juventud actual, una juventud sin norte, sin ideales, sin valores, una juventud desorientada porque no tiene líderes para imitar porque la han dejado sola y abandonada.  Una juventud a la cual se le ha vendido la idea del consumismo y del todo rápido porque es más importante el tener que el ser.

Qué diría Duarte de tanta corrupción administrativa, impunidad, clientelismo político. Después de haber sacrificado tanto por esta hermosa tierra. Es increíble como esa frase dicha hace más de un siglo por el patricio tenga hoy tanta vigencia: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran con la salud de la Patria”. Esa frase retumba, lamentablemente, en esta sociedad de hoy.

Qué diría Duarte, de una sociedad indiferente, apática y cómoda que prefiere el inmediatismo, el resuélveme rápido antes que exigirles a sus gobernantes que contemplen a este país como un proyecto a largo plazo en el cual se debe trabajar de manera coherente, eficiente, responsable y que nos beneficie a todos y a todas.

Realmente no sé lo que diría, no sé si sus huesos se remueven cada día en la tumba fría. No sé si sólo siente una inmensa tristeza por todo su sacrificio, por ver sus sueños, sus ideales perdidos.  Quizás sólo nos observe, con su mirada triste y trate de decirnos que cambiemos de rumbo, que reflexionemos en nuestros problemas diarios. Que evitemos convertirnos en cualquier de esos países de Las Américas que hoy pasan por situaciones conflictivas, de dolor y de guerra por la mala administración de sus gobernantes y la permisibilidad de sus ciudadanos y ciudadanas. Que dejemos tantos egoísmos, tanto deseo de aniquilar al otro para ganárselo todo uno solo.

Quizás nos diga que tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestro país dentro de 23 días con las elecciones municipales que tenemos por delante y las congresuales y presidencial de mayo, cambiar a esos funcionarios, a esos administradores locales arbitrarios, excluyentes, corruptos, mercaderes de un poder municipal en el que el tanto creyó y que incluso consagró en su proyecto de Constitución Duartiana. Nos diría que estamos a tiempo de hacer que la democracia vuelva a sonreír. Nos diría que estamos a tiempo de hacer que la buena política gane y se instale en todos los poderes públicos del Estado. Nos diría que con el ejercicio del voto consciente podemos hacer posible que el cambio democrático suceda en la República Dominicana. 

 La autora es Abogada y docente universitaria.


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