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Redacción

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Prolífica agenda cuestionada


  • 12.08.2020 - 12:00 am

La obra de gobierno del Pre­sidente Medina sin lugar a dudas ha sido una de las más prolíferas en acciones y obras que han servido de soporte para el logro de mantener una economía en crecimiento y en un clima de estabilidad macroeconómica.

Sobresalen en esa agenda de gobierno los esfuerzos por la llamada “revolución educativa” destinando el 4% del PIB en sus ocho años de gestión a la construcción de escuelas, de manera que la población escolar alcanzara la má­xima cobertura. También se destaca la rehabilitación y ampliación de más de 50 establecimientos de salud, así como de gigantes ciudades sanitarias.

En el aspecto vial profundizó y amplió la ejecución de grandes proyectos viales y en lo que respecta a la energía eléctrica pudo concluir su más grande obra con la Planta de Punta Catalina, que ya está aportando un tercio de la generación eléctrica del país.

De igual forma se destaca su gestión a favor de los productores campesinos a los que le dedicó la “visitas sorpresa” mediante las cuales canalizó importantes recursos para la realización de proyectos dirigidos a sacar de la pobreza a ese sector junto a los pequeños y micro empresarios, bajo la visión de promover la movilidad social y elevarlos a la categoría de clase media, al tiempo de dinamizar la economía al mejorarles su capacidad de consumo.

En el área de seguridad se destacan los proyectos del 911 y de inteligencia del las Fuerzas Armadas, de reciente inauguración. En ese orden también se resaltan los esfuerzos en la frontera para elevar la seguridad nacional. En el aspecto penitenciario, recientemente el Gobierno inauguró “La Nueva Victoria” con una capacidad para unos 9 mil internos o reclusos, proyecto que viene a responder a una vieja aspiración de modernizar el régimen carcelario dominicano.

Como se puede apreciar en esta síntesis apretada y simplificada, se trata de una agenda de amplio alcance y que debería merecer un amplio reconocimiento y ponderación positiva de parte de la población. No obstante, esas rea­lizaciones, las mismas han sido empañadas por otros efectos no deseados en su ejecución. Este pasado lunes cuando se inauguraba “La Nueva Victoria” una voz autorizada como la del Lic. Roberto Santana, se elevó para denunciar que esa importante obra no solo se hizo al margen de los parámetros internacionales recomendados, sino que también fue víctima de la estrategia de la corrupción, donde afloró el nombre de Odebrecht.

Y así como “La nueva Victoria” muchas de esas grandes obras realizadas, han sido salpicadas por el escándalo y la corrupción que han elevado el sentimiento de indignación en grandes sectores observadores del quehacer político nacional. 

De igual manera indigna a la conciencia nacional las grandes irregularidades en la administración de las nóminas públicas, el elevado endeudamiento del país, así como el progresivo deterioro de la institucionalidad democrática y de la justicia. 

Todo ello ligado al propósito político de convertir a la cúpula del partido de gobierno y sus miles de relacionados, en la nueva clase gobernante y dominante, para que sirviera de plataforma de sustentación, y así perpetuarse en el poder a través del modelo tradicional que ha dominado la práctica política dominicana de la “dominación personal” y de su jefatura caudillista y reeleccionista.

¡Aprendamos, pues, de esa lección!


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