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Pedro Mendoza

Pedro Mendoza


“¿Por qué solo se prueba la paternidad del padre y nunca la de la madre?”


  • 02.12.2019 - 12:00 am

La semana pasada, mientras dictaba una charla a las alumnas del bachillerato sobre los problemas de salud física, emocional y social que acarrea el embarazo en las adolescentes de la Escuela Enrique Chamberlain, una de las maestras que había leído un artículo que publiqué en LA INFORMACION el 10/11/2019, titulado Cuando un niño busca vehementemente un padre, me preguntó el porqué la gente solo se interesa por saber qué hombre es el padre biológico de un niño y no por saber quién es la madre.  A continuación describo las razones del porqué se procede de esa manera a fin de orientar al lector.

De las varias asignaturas que llegué a impartir como docente en la Facultad de Ciencias de la Salud en la universidad, la genética humana fue una de ellas. Y en base a aquella experiencia, es que en varias ocasiones he publicado artículos destacando el papel que juega la herencia en las enfermedades físicas, en las mentales y en los trastornos de  comportamiento de millones de dominicanos  y personas en todo el mundo.  

Veamos pues. Las células humanas se dividen continuamente.  Tenemos dos tipos de células, las somáticas y las germinales, las cuales se dividen mediante dos procesos conocidos como Mitosis y Meiosis. Las somáticas durante la mitosis al dividirse dan dos células hijas que contienen el mismo número de cromosomas que en la especie humana es de 46, y las dos células hijas tienen la misma cantidad de  ADN  que es el material genético  heredado.  Pero las células germinales al dividirse durante la meiosis, no contienen 46 cromosomas, sino veintitrés. 

Las células germinales, es decir, los óvulos femeninos y los espermatozoides masculinos solo contienen 23 cromosomas cada uno por su lado,  y al juntarse durante el proceso de la fecundación humana, ocurre una recombinación de los genes que están contenidos en sus cromosomas, y a partir de ahí, las células somáticas del nuevo ser tendrán 46 cromosomas y las germinales solo 23 incluyendo un par que determinará el sexo de la nueva criatura. O sea, que si es hembra,  de esos 23, un par será XX y si es varón, un par será XY. 

Todos heredamos la misma cantidad de material genético de parte de papá y de mamá; cada uno aporta la mitad. Son esos genes los que determinan lo que  seremos en cuanto a rasgos físicos y en cuanto a luego sufrir dolencias físicas o mentales durante la vida. 

¿Pero por qué se recurre a un laboratorio para que determine la paternidad biológica de un niño y no a la madre? Lo primero es que es extremadamente excepcional la mujer que niegue ser la madre biológica de un niño. En todo el mundo son  los hombres los que tienden a negar la paternidad, puesto que reconocerla implica para estos un desembolso económico para la manutención del niño hasta que alcance la adultez y en ocasiones también debe afrontar asuntos de índole moral, legal, familiar y social si ya está casado con otra mujer. 

¿En qué consiste la prueba de paternidad?  Modernamente se le llama “huella digital del ADN” y demostró por primera vez a un culpable de asesinato en octubre del 1987 en los Estados Unidos.   

Se toma una muestra de sangre o de cualquier otro tejido del cuerpo, sea semen, saliva o del cabello ya que todos contienen ADN (ácido desóxidonucleico, componente fundamental de los genes). Esta molécula se halla en los núcleos de las células, los cuales se fragmentan mediante  reactivos químicos que contienen unos fermentos de restricción que llevan carga eléctrica negativa y esos fragmentos grandes y pequeños se colocan en una sustancia gelatinosa. Los fragmentos más pequeños se mueven más rápido que los grandes y pueden separarse en diferentes bandas o tiras. Luego, quien hace la prueba transfiere esas tiras de fragmentos a una membrana plástica para que adquieran una posición fija. 

Una vez que están en una posición fija, se le añade una hebra o pedazo de ADN marcado con una sustancia radiactiva y así los fragmentos se unen o pegan a otra secuencia que complementa  un trozo de ADN. Ahora la membrana plástica se cubre completamente con una película sensible a los rayos X. Cuando se exponga la película se verá que aparecen bandas que se corresponden con los fragmentos que reconocen los primeros fragmentos que  complementaron la otra secuencia. Para la obtención completa del perfil genético buscado en una persona se necesita un mínimo de cuatro secuencias del ADN  marcado que le añadimos inicialmente y que se reconocen con las de la muestra. 

Si en los cromosomas de las células sanguíneas del niño se encuentran alelos distintos a los de la madre biológica, tienen que corresponder al padre ya que éste le transmite la mitad de sus genes al hijo, y si los alelos hallados en la muestra de sangre del supuesto padre son exactamente iguales a los hallados en la muestra del niño, entonces ese es el padre biológico, pues se calcula que  solo es posible encontrar patrones idénticos de ADN en dos personas escogidas al azar, una vez en 10 mil millones. De modo que si usted es el padre, un chin de sangre o de saliva lo confirmará o descartará sin apelación. 

El autor es terapeuta familiar Centro Médico Cibao-Utesa


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