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Luciano Filpo

Luciano Filpo


Política pública de austeridad


  • 16.10.2020 - 12:00 am

El sistema capitalista se sumerge en crisis cíclicas, generadas por factores diversos: guerras, luchas por el control de mercados, caídas bursátiles como en 1929, las parálisis temporales provocadas por las guerras mundiales, en los últimos años los precios del petróleo, la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos en 2007- 2008. En la actualidad es la pandemia de covid-19 que según la directora del fondo monetario internacional ha puesto la economía global patas arriba. Ha obligado a los Estados a tomar créditos más allá de sus posibilidades, pero encaminado a dar respuestas a las demandas de asistencia por parte de los marginados, pero también pequeños empresarios, excluidos y los que están en paro obligados por la situación sanitaria planetaria. Los gobiernos han enfrentado el día a día, algunos han profundizado el paternalismo estatal y hasta el mesianismo.

El aparato productivo intenta recuperarse, pero la demanda ha disminuido. Actividades terciarias como el turismo son de las más afectadas, la economía global actual tiene un gran componente terciario. Los pueblos del Caribe insular han convertido los servicios en la base de su fuente de divisa. Eso puede ralentizar la recuperación económica ya que el covid-19 ha influido en el estado de ánimo de la gente y en su situación de bienestar. Según la OMS, la pandemia afecta corazón, pulmones, así como genera depresión y ansiedad entre las personas. Hasta que no se creen las vacunas para inmunizar, las personas tendrán aprehensiones y premoniciones negativas para salir. En el contexto dominicano se celebraron elecciones y hay un nuevo gobierno. El país había padecido una pandemia moral, desde el estado se prohijó todo tipo de privilegios, prebenda, dispendio, coima y otras canonjías para favorecer a quienes controlaban el tren estatal y sus allegados. El nuevo gobierno se montó en la ola de la transparencia, el combate a la corrupción y la impunidad. La ciudadanía como categoría política ha estado cambiando, se ha apoderado de las redes sociales y cuestiona todos los hechos y prácticas deleznables.

Se está superando el rol pasivo del ciudadano, por un papel activo, ir más allá del simple sufragio, involucrarse en la vida pública, convertirse en veedor de las políticas públicas y los actos del Estado. En el presente gobierno hay sectores que no entienden que la ciudadanía está cambiando, que no está dejando pasar cosas indebidas o no prioritarias. Por ejemplo, la población ha enervado su rechazo a la designación de 4 escoltas a una bocina periodística, la compra de orquídeas para el MINERD, las compras de vinos y quesos para la seguridad social. Las políticas públicas son acciones encaminadas desde el estado para eficientizar la acción pública ante problemas que acogoten a una comunidad o a la ciudadanía.

Desde el actual gobierno se plantea la necesidad de promover la transparencia, la austeridad en el gasto público, la necesidad de erradicar los privilegios y dispendios que generó la pasada administración. La tecnocracia estatal suele cortar por lo más frágil y vulnerable, una vez más se ha querido gravar a los más débiles y mantener casi intacta la estructura burocrática que genera esos beneficios irritantes para algunos. La austeridad debe ser para todos, la moderación en el gasto público debe ser prudente, transparente y prioritario. Existe una gran cantidad de funcionarios y dirigentes del PRM que se subieron en la ola del cambio y que ahora aparentan olvidar las demandas de la población, porque se eficientice el uso de los recursos, se vigile el erario, se reduzcan las coimas a su mínima expresión. Los ejemplos Antonio Taveras y Eduardo Estrella como senadores, quienes renuncian a todos los privilegios que devienen del cargo, así como dos diputados de fuerzas políticas minoritarias.

Para pedirle austeridad al pueblo hay que dar ejemplo, evidenciar que el cliché del cambio era más que una consigna. El cambio es lento, pero el país está despertando del letargo cívico. Las próximas jornadas cívicas que se darán en la sociedad dominicana será para erradicar los soberbios privilegios de senadores y diputados, síndicos y regidores, funcionarios gubernamentales. La ciudadanía está frente a las redes sociales cuestionando todo y es casi seguro se avecinan jornadas cívicas de lucha para desmontar el barrilito, el cofrecito y gastos de representación superfluas. La ciudadanía se hartó de la buena suerte de quienes gobiernan, de los negocios con el estado, como los que hacía la ministra de la juventud.

Es necesario destacar que hay casos mucho más obscenos que los de Kimberly. Hay que desmontar la estructura de privilegios establecida por el gobierno pasado y que los presentes se hacen los locos y pretenden mantener. En el plano económico hay economistas que sugieren no enfrentar las parálisis económicas con políticas de austeridad sino con expansión en el gasto y con la inversión en obras públicas. Al estilo de Jhon Maynard Keynes, se sugiere promover una política de ocupación plena, que genere empleos; expanda el gasto público, una política de demanda inducida. La ciudadanía dominicana debe mostrarse atenta y militante frente a los desmanes de una clase política demagoga y cínica para la cual las cosas sólo son malas si las hacen los otros. El cambio es lento, pero la nación tiene latidos ciudadanos que demandan transparencias gobernanza y un uso racional de la casa pública.

El autor es Dr. en Educación


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