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Redacción

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Población y pobreza en América Latina


  • 02.12.2019 - 12:00 am

Hallazgos en un estudio-investigación realizado por técnicos y especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), revelan el rostro de la pobreza y un cuadro deprimente que afectan a millones de personas en la región.

Se establece que la miseria e indigencia crecieron en este 2019 con respecto al 2018, debido a que de 185 millones aumentó a 191 millones de pobres y de esa cantidad 72 millones son indigentes; el panorama es inhumano porque mucha gente está atrapada por hambre, marginación, desigualdad e insalubridad.

Esta dramática realidad socioeconómica se deriva de la iniquidad, concentración de riquezas por reducidos grupos económicos oligárquicos, corrupción y de sistemas de gobiernos capitalistas atrasados, bajo la dirección de políticos que basan sus gestiones en la ambición de enriquecerse; esos son factores causantes de la crisis social y económica en la región.

Constituye un drama tétrico que de los 620 millones de habitantes que pueblan las naciones de América Latina y el Caribe 191 millones estén arropados por la pobreza y que 72 millones sean indigentes.

De acuerdo al informe de la CEPAL, hay países donde los ingresos per cápita oscilan entre tres y cuatro dólares, los cuales son insuficientes para que las familias puedan vivir con dignidad.  

En esas estadísticas están las causas que generan las protestas sociales en Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú y Haití, porque los ciudadanos han decidido lanzarse a las calles a reclamar sus derechos y por la garantía de una vida que se desenvuelva en el contexto de lo humano.

República Dominicana debe mirarse en el espejo de los países azotados por estallidos sociales, porque también la pobreza, la corrupción y la desigualdad perjudican a millones de dominicanos, por tanto, gobernantes y clase dominante deben propiciar políticas que mejoren las condiciones de vida o de lo contrario habrá rebeldía social.

Descentralización de los estados, democratización de los presupuestos y el Producto Interno Bruto (PIB), erradicar la corrupción e impunidad, ejecución de programas que aseguren políticas públicas que den respuestas a las necesidades básicas de la población y humanizar las gestiones gubernamentales, entre otras alternativas, son los desafíos que deben encarar los políticos y los burgueses latinoamericanos y caribeños, porque solo así habrá paz social.

La democracia política es efectiva si se garantiza el bienestar colectivo y esto es posible con la creación de empleos de calidad, oportunidades para estudiar, preservación de la salud, protección del medio ambiente, reparto equilibrado de las riquezas que se producen en cada nación, respeto a los derechos humanos y la aplicación de la justicia contra los corruptos que sustraen billones de dólares de las arcas estatales.

Quienes disfrutan las mieles del poder deben estudiar el informe de la CEPAL y reflexionar a la luz de la objetividad horrorosa que muestra las precariedades sociales, económicas e infrahumanas en que sobreviven millones de personas en la región. Urge que los retos se enfrenten con responsabilidad, porque en América Latina y el Caribe hay que dignificar la existencia de 191 millones de personas sumidos en la pobreza.


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