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Rafael Tobías Rodríguez Molina

Rafael Tobías Rodríguez Molina


Otros casos y otros usuarios alejados de las normas


  • 24.10.2019 - 06:46 pm

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Cada día descubro en hablantes y escribientes usos que se apartan de las pautas consideradas rectoras de la marcha de nuestro castellano. Es  posible que algún caso que les presente en esta ocasión aparezca en algún otro ensayo, pero es muy probable que salió de la boca o de un texto de un usuario diferente, como insinúa el título de este ensayo. Y sin más preámbulos, entremos en materia.
   
En el canal AN7, de la capital dominicana, escuché cuando la voz del locutor, haciendo el anuncio de una actividad, dijo: “Si sigue la situación actual, es muy probable que hayan problemas…”Ese ejemplo deja evidenciado que ese locutor no se guía por la norma que manda no pluralizar el verbo “haber” cuando se emplea como impersonal al no tener un sujeto que lo sustente, sino un objeto directo que complementa el verbo, como sucede en ese caso.
   
La ultracorrección es un fenómeno bastante presente en hablantes que aspiran, esto es, que producen un sonido semejante a la jota (mijmo en vez de mismo), al pronunciar la “s” final de sílaba o de palabra, como sería la pronunciación “lo jamigos de mi hijo” en lugar de “los amigos de mi hijo.” El ejemplo de ultracorrección que escuché fue este: “Ayer fue ja mi casa un pariente que yo no conocía.” Si el ejemplo fuera  como el siguiente, en el cual hay un verbo con una “s” al final del mismo, se justificaría la aspiración de esa “s”  si alguien  dijera: “Mañana tú va ja ir con tu hermano a La Vega.”
Hace poco tiempo escuché  a un alto ejecutivo del Gobierno de Cuba decir: “…esas decisiones están afeitando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.” Pero esa vocalización de la c=k (aititud, por actitud; afeitando, por afectando, etc.) está presente en el habla de muchos dominicanos.

Resulta bastante extraño que un locutor del canal 9, de Santo Domingo, dijera lo siguiente: “No se vaye que pronto regresamos.” Si escucháramos a un campesino no escolarizado  o a una persona del nivel sociocultural inferior decir algo parecido, seguro que lo veríamos como algo normal, pero no en un comunicador o en otro profesional. También es extraño que un proclamador de la palabra convierta en esdrújula el verbo “seamos” al pronunciarla “séamos”.
   
Pero ¿qué les parecen las expresiones siguientes empleadas por un veterano comunicador y productor de un programa de televisión en un canal de nuestra capital dominicana? Las mismas fueron expresadas en un lapso de tiempo de unos 14 minutos en un mismo programa. Veamos las expresiones:
_“No pueden haber varios tribunales…”
-“Uno de los sectores que más le ha impactado…”
-“Le deseamos a todos un sueño reparador. Buenas noches a todos.
Pasemos a analizar esos tres ejemplos:  
   
En el primer ejemplo, el comunicador no guardó la norma referente al verbo “haber” unido a un auxiliar para formar  una frase verbal impersonal que, por eso mismo, no tiene sujeto, razón por la cual debió decir “No puede haber…” A la segunda  frase le eliminó, entre “sectores” y “que”, las palabras “a los”,  las cuales sirven para referirse a aquellos que fueron impactados. También en la misma frase  dijo “le” debiendo haber dicho “les” pues con esa palabra, se  hace referencia a los que recibieron el impacto, que son muchos.  En el tercer ejemplo, aparte de la redundancia, aparece el mal uso de la variante del pronombre de tercera persona gramatical, cuyo referente “ustedes” pide que ese “le” sea “les” como lo exige la regla de la concordancia referente a la variante pronominal  de tercera persona, como  también lo vimos  en la segunda oración.
Un mal uso muy frecuente entre los dominicanos tiene que ver con los relativos “quien”, “quienes”, “el cual”, “los cuales”, “las cuales”, etc.  No es raro escuchar expresiones parecidas a las siguientes:

1.    “Disfrutamos mucho esa actividad, el cual fue coordinada por el estudiante del tercer año del bachillerato,  Manuel González.”
2.    “Una amiga de mi madre me regaló un libro, la cual se publicó hace un año.”
Por eso casi nadie se sorprende cuando un dirigente  político con un  cargo  de cierta relevancia expresa: “…los demás dirigentes con quien tenemos algunas divergencias…”
   
El empleo de un “que” equivalente al adverbio de lugar “en donde” o  al relativo “en el cual”,   se le escuchó emplearlo a una locuaz y atractiva comunicadora del canal AN7 en el programa de noticias y comentarios de 6 a 9 de la mañana, cuando dijo: “No estamos en un país que prime la democracia…”, en vez de haber dicho: “No estamos en un país en donde (o en el que, o en el cual) prime la democracia…” Caigamos en la cuenta de que ella está haciendo referencia a una ubicación de lugar, por lo que después de “país”  debe aparecer la preposición “en” seguida por las palabras que completan la frase  de referencia.

La partición de palabras en pedazos menores se da con cierta frecuencia en el caso de algunas palabras como “mediodía”, “sinnúmero”, “sobretodo” y otras muchas palabras compuestas. La confusión proviene de que existen palabras simples que tienen los constituyentes de esas compuestas, como “sin número en la expresión “Su uniforme está sin número”, lo mismo que “medio día” y “sobre todo” en “Trabajó medio día e hizo una gran cantidad de trabajo, pero sobre todo lo hizo muy bien.” Veamos lo que salió publicado en el periódico digital de un partido político de nuestro país: “La dirección ejecutiva…tomará las decisiones con dignas para el éxito de la convención.”

 
 

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