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José Jordi Veras R.

José Jordi Veras R.


Otro cheque en blanco


  • 14.07.2020 - 12:00 am

El pasado cinco de julio en las elecciones presidenciales y congresistas lo que vimos fue un castigo por partida doble al mismo contendiente.  Esto, porque de alguna manera lo que se vio en una campaña sin contenido político, es que muchos de los miembros del PLD no salieron apoyar a su candidato y eso de alguna manera también fue una razón agregada, además, del efecto pandemia, para que se notara en la cantidad de votos morados que dejaron de notarse. Al parecer, la misma división y la manera en que se manejó el pendiente Medina (que a nuestro entender fue totalmente alejado de su acostumbrada forma metitulo y táctica de proceder), que permitió que la soberbia y ambición se apoderaran, al igual que la del ex presiente Fernandez, de sus racionalidades. Y esto definitivamente no cayó bien entre las filas de ese partido 

En cierta forma, no hubo quién condujera esas tropas y que pudiese aglutinarlas como en torneos electorales anteriores.  Hubo descontento real porque el candidato “elegido” y sacado como si fuera desde dentro de un sombrero, no tenía las condiciones para representar un partido que había formado en ideado él profesor Juan Bosch.  Acorde a nuestras ideas miren lo publicado por el Diario Libre,  de la mano de su director en fecha diez de julio de este año, 2020, cuando estableció: 

“Ahora que los números están más claros se puede afirmar meridianamente que el Partido de la Liberación Dominicana perdió las elecciones porque sus propios electores lo castigaron”.

“Cuando se comparan las elecciones presidenciales del 2016 con las del 2020, el PLD obtuvo un millón de votos menos, a pesar de que el padrón electoral aumentó además sobre los 700 mil inscritos”.

“Las razones pueden ser varias, pero no hay dudas de que una razón importante es un voto castigo a un partido que no supo resolver sus diferencias, que perdió el rumbo en una querella personal en la que, en su egoísmo, a nadie le importó el destino de las bases...“.

“Del mismo modo, el cambio de cultura partidaria, de un partido disciplinado, que dirimía sus conflictos sin “sacar sus trapos al sol”, a una “perredeización” descarnada, sin respeto entre compañeros...”

“Las encuestas mostraban la caída en preferencia de ese partido pero, en su soberbia, nadie se dio cuenta...”.

A todo eso súmele el descontento de esa parte de la población que ya venía mostrando su oposición  y dando visos de inconformidad con Marcha Verde y la más reciente la Plaza de la Bandera y cacerolazos. Que fueron los mismos que durante dieciséis años le dieron su voto por la forma correcta del manejo macroeconómico y que los sacó de la pesadilla del gobierno de Hipolito y del PRD.

En ese escenario llega el PRM, con el favor del electorado y una alta abstención. Dandole un nuevo voto en blanco, así como lo recibieron su tronco partidario original, el PRD en tres oportunidades anteriores y luego de descontentos sociales y políticos. En aquellas oportunidades, no lo aprovecharon y todo conocemos la historia de cómo el pueblo supo condenar sus malas decisiones y actitudes. Hoy, si bien sus siglas han cambiado, todo sabemos reconocer que la mayoría de los dirigente del PRD están ahí aún, ojalá que sepan valorar hoy, con otras estructuras jóvenes que tiene el PRM, la oportunidad que reciben.  Y que puedan sacudirse el fantasma del PRD y su manera de gobernar desde el poder y en sus distintos estamentos de las intuiciones del Estado. 

Debe dársele el momento para que en medio de todo esto, puedan llegar este barco a buen destino.  Que estén conscientes del voto de confianza que se ofreció ante un sentimiento de salto al vacío ante su elección, y que sepan manejar lo que se supone han recibido en sus manos para gobernar desde las alcaldías; congreso y ejecutivo. Un nuevo cheque en blanco. Ustedes sabrán si tendrá o no fondos y si podrá suscribirse al portador o tendrá un nuevo titular para recordar en la historia política como un real cambio. Esperemos con sabiduría y tolerancia; pero con la conciencia clara de que si fallan, todos sabemos donde se encuentran la forma de decisión para que también se vayan.  Deseemos lo mejor para quienes han ganado porque de ello depende también el destino de todos. 


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