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Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto


Otras razones de una derrota


  • 20.07.2020 - 12:00 am

El matutino y centenario periódico La Información, de Santiago, de fecha 10 de julio de 2020, editorializó sobre las razones de una derrota, queriendo referirse a los partidos políticos que  resultaron derrotados en el certamen electoral del día 5 próximo pasado. Particularmente enfatizó sobre las razones que ocasionaron la derrota del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Me propongo analizar este trabajo como materia de estudio del porqué un partido fuerte pierde su base electoral de apoyo.

En el segundo párrafo de su artículo de fondo el prestigioso editorialista apunta en parte lo siguiente: «(...) la explicación de la derrota en especial del PLD se busca en la ambición personal de Leonel Fernández por el poder o en el afán desmedido de Medina de lograr el continuismo por la reelección o por la vía indirecta de interpósita persona para convertirse en “el poder detrás del trono”, como lo hizo Trujillo mediante el gobierno títere».

1. Queremos hacer particular mención a la derrota del PLD y, al mismo tiempo, agregar algunas apreciaciones adicionales sobre este hecho político. El PLD fue estructurado originalmente como un partido élite o de cuadro, con un sistema vertical altamente disciplinado de personas formadas ideológicamente por el partido y, sobre todo, cada miembro mantenía fuertes vínculos con su base social. a) Vivían en el barrio o zona geográfica de su influencia política y b) participaban de sus actividades sociales.

2. Luego los dirigentes y líderes cupulares del partido se enriquecieron desde el Estado, no siendo ellos la excepción sino la regla y, al efecto, se mudaron a los suburbios de personas acomodadas. Al volverse capitalistas adquirieron propiedades de bienes raíces, grandes negocios de alto rango profesional como hoteles en las costas del país, bancos, grandes mansiones, etc., y pasaron del proletariado a formar parte de la alta burguesía económica, en otras palabras, se volvieron clase dominante, lo que Bosch llamó despectivamente en un momento «tutumpotes». El pequeño burgués tiende a volverse conservador, exclusivamente interesado en su bienestar económico y en su raigambre social.

3. Las capas superiores del PLD, encabezadas por Leonel Fernández Reyna y Danilo Medina, al ganar poder dentro de la oligarquía, convierten su gobierno en oligárquico, caracterizado por una minoría que ostenta el poder político e igualmente el poder económico en la sociedad dominicana. Veamos lo que explica el periódico santiagués en su editorial comentado aquí: «Para la creación de esa nueva clase los gobiernos tanto de Leonel como de Danilo fueron aplicando una serie de mecanismos de apropiación de los recursos públicos, utilizando una amplia inversión del Estado y un enorme endeudamiento, al tiempo de ir apropiándose y penetrando todos los poderes públicos, condiciones que le permitieron saltar de la marginalidad social de donde venían hasta encumbrarse a nivel de las oligarquías, poniéndose en condiciones de asociarse o competir con ellas. Para esa labor de construcción del nuevo poder la corrupción y la impunidad eran desviaciones imprescindibles y funcionales para la creación de ese dominio de largo plazo».

4. Es Aristóteles quien reconoce la oligarquía como el gobierno de los ricos. Debemos tratar de establecer la diferencia entre el individuo burgués y el proletario, es que el primero forma parte de la clase acomodada, poseedora de propiedades y capital, mientras el proletario es aquel perteneciente a la clase obrera que, como tal, carece de bienes y hacienda, de modo que para asegurarse la subsistencia ofrece su fuerza productiva en la ejecución de labores en la industria y en trabajos manuales a cambio de un salario.

Es Leonel Fernández quien con su discurso dialéctico desvincula al PLD de la ideología y fundamentos originales que le dio Juan Bosch a ese partido presentando una antítesis diferente. Leonel introduce al debate político una manera nueva de filosofar al estilo más bien hegeliano. Dice el periódico seguidamente:

«En ese salto dialéctico el grupo gobernante tuvo la “audacia” equivocada de incorporarse al modelo brasileño y venezolano del “socialismo del siglo XXI”, a través de su vinculación a la Odebrecht y otras multinacionales brasileñas, entrando en conflicto con los intereses hegemónicos, políticos y económicos de los EE.UU. y con lo cual la clase dominante global, a través de la bolsa de valores de Nueva York, entró en la investigación de la estafa brasileña del “Lava Jato”, atacando primero a las multinacionales de ese país sudamericano y después montando un operativo de contraofensiva que eliminó la mayoría de las naciones contestatarias, quedando solo tres países: Venezuela, Cuba y Nicaragua, cercados por la dominación global».

5. Es bajo este pretexto lo que el editorialista llama apropiadamente «audacia equivocada», que Leonel inicia una competencia de inversiones y confrontaciones en el sector privado amparándose en el poder político que ostentaba el expresidente que rivalizan con el alto empresariado nacional, una especie de caudillismo, cuyo antagonismo afecta el apoyo de estos últimos al PLD.

Veamos lo que advierte el matutino en este sentido entre las causales posibles de la derrota del PLD:

«(...) el otro hecho gravitante en la derrota del PLD ha sido el apego de la clase política dominicana a la tradición autoritaria que se materializa con la dominación personal caudillista, dentro de la cual Fernández y Medina enmarcaron su dominio, entrando en un conflicto interpersonal, que desconocía el conflicto que abrían dentro de su nueva clase gobernante que ambos habían creado y cayendo como víctimas al confundir el método dialéctico de la historia».

6. Leonel Fernández, en lo que se supone sea una «jugada maestra», rompe con su propio partido, el PLD, y con Danilo Medina, adquiere los derechos políticos de otro partido y forma tienda aparte, pensando que si se alía con el Partido Revolucionario Moderno (PRM) puntero en las elecciones del 5 de julio podría eludir cualquier acción judicial en su contra por su involucramiento con las supuestas estafas de corrupción de su Gobierno con la Odebrecht y la investigación del «Lava Jato», haciendo que las acusaciones recaigan en Danilo Medina y compartes y lo dejen libre a él. Esta opinión es tan solo una conjetura extraída de la patología social del pueblo dominicano.

El periódico, en sus aciertos en el artículo objeto de estudio, señala finalmente: «El enfrentamiento entre ellos dio lugar a que las clases medias y los demás frentes oligárquicos, inducidos por la injerencia de la clase dominante global, se articularan en un gran frente de oposición encabezado por el PRM que electoralmente le permitió desplazar al poderoso PLD».

Creo que en un país como la República Dominicana, en donde la corrupción de Estado está coaligado históricamente con los poderes fácticos oligárquicos y los partidos políticos del sistema, siempre habría la posibilidad que dentro de los partidos se puedan dar entre sus líderes conflictos de poder y de dominación que terminan en derrotas electorales.

¿Qué les pasaría  a los políticos de la «huida» cuando no se le den sus expectativas de cargos en el nuevo Gobierno?  Posiblemente regresaran a sus respectivos partidos, incluyendo al PLD y combatirán al PRM tildándole, entre otras cosas, de neoliberal y oligárquico. Leonel Fernández no tendrá otra alternativa que volver a su partido; No sé si como candidato presidencial del PLD. Habría que valorar cuál  sería la correlación de fuerza política camino al 2024 representada por los distintos grupos sociales conformados de acuerdo a la realidad socioeconómica. Creo que el PRM se reduciría a su tamaño natural y pasaría numéricamente a ser el segundo partido de importancia electoral.

Mientras tanto me aventuro a decir como Paulo Coelho: «Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos».


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