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John Jairo Cruz Báez

John Jairo Cruz Báez


Ortografía de las expresiones de los números; hora y fecha(1 de 2)


  • 17.02.2020 - 12:00 am

En muchas oportunidades, me ha tocado leer algunos escritos de amigos, muchos de ellos se dedican a diversas disciplinas profesionales, donde generalmente deben emplear números para referirse a temas de su área profesional. Lo mismo sucede con estudiantes universitarios que cursan su última asignatura de su tejido curricular.

En la gran mayoría de los casos, utilizan de forma inadecuada los números a la hora de redactar la fecha, la hora, o alguna oración dentro del párrafo, utilizando en la mayoría de los casos, números donde deben ir letras y letras donde deben ir números. Abordaremos aquí los lineamientos generales de ortografía, establecidos por la Real Academia Española, que es la que limpia, fija y da esplendor al idioma de Cervantes, como siempre le digo.

Desde el inicio de la actividad humana en el mundo, usar números está íntimamente relacionado con la necesidad de contar. Su Génesis, en aquellos tiempos, se limitaba a la comprobación de contabilización de cabezas de ganado, de los soldados que disponía un ejército de algún país en guerra, ventas e ingresos en las actividades económicas y corporativas de aquella época entre las naciones y particulares.

En aquellos tiempos, contar consistía primordialmente en establecer una simple correspondencia, de uno a uno, entre los elementos que se deseaba contabilizar. Los procedimientos de recuentos básicos, que hoy en día se siguen utilizando, generalmente en la educación temprana de los niños, ya sea en la casa o la escuela, son los anatómicos, aquellos donde se recurre a las partes del cuerpo para contar, los dedos de la mano o de los pies.

Pero también se utilizan sistemas que no están asociados al cuerpo, basados en el recuento de objetos naturales que el hombre tenía a su disposición, como son los granos, conchas, y el ábaco, utilizado por muchos de nosotros en parvulario o preescolar. Es fácil encontrarse con errores a la hora de leer una carta, corregir trabajos académicos, o leer algún informe corporativo, noticioso, jurídico o político.

En el alfabeto latino existen dos modos de representación de los números mediante cifras: la numeración romana y la numeración arábiga. La numeración romana se basa en el empleo de siete letras a las que corresponde un valor numérico fijo, a saber; I [=1], V [=5], X [=10], L[=50], C[=100], D [=500] y M[=1000], mientras que la numeración arábiga cuentas con diez símbolos (0,1,2,3,4,5,6,7,8,9), cuyo valor cambia dependiendo de la posición dentro del número presentado.

En la escritura del español, las expresiones numéricas que se emplean de forma habitual en textos de carácter general, como son la hora, la fecha o los porcentajes, tienen pautas específicas a la hora de redactar en el idioma de Cervantes. Actualmente nuestro sistema de huso horario refleja una primera división duodecimal, en el entendido de que el día está segmentado en veinticuatro partes de igual duración, al cual denominamos horas, de las cuales, doce pertenecen al periodo diurno y otras doce al periodo nocturno.

En el modelo de las doce horas, el día queda dividido en dos periodos de doce horas, de modo que para indicar cada una de ellas se emplean los números de 1 al 12 o los numerales cardinales correspondientes (una, dos, tres, cuatro).

Cuando se emplean los numerales cardinales, puede precisarse el tramo del día al que corresponde la hora expresada mediante los complementos especificativos de la mañana, (desde que sale el sol hasta que amanece), de la tarde (desde el mediodía hasta que el sol se pone), de la noche (desde que anochece hasta la media noche), o de la madrugada (desde la medianoche hasta que amanece): «Cuando sonó el celular a las cuatro de la mañana yo me desperté con tu nombre en la boca»; «Llegamos a Santiago de los Caballeros a las 9 de la mañana»; «Era miembro del Club Contertuliano y ahí se entretenían de las cinco y treinta de la tarde en adelante, a veces, hasta las diez de la noche»; «El licenciado Parra había comenzado a escribir su reporte constitucional a las cuatro de la madrugada del sábado y terminó a las ocho de la mañana».

No es correcta la expresión doce de la tarde para referirse al medio día. Para ello deben usarse las expresiones doce de la mañana, del día o del mediodía. Tampoco se aconseja utilizar la expresión doce meridiano, utilizada frecuentemente en muchos países de América.

Para puntualizar las principales fracciones horarias su utilizan las expresiones en punto, y cuarto, y media y menos cuarto: « ¿Qué te parce si a las tres en punto comunico la reunión en el despacho? »; «A las cinco menos cuarto estaba en el café que está al lado del centro de estudiantes Arzobispo Hugo Eduardo Polanco Brito». Es costumbre en nuestro país y en los países de América emplear la fórmula cuarto para... en lugar de menos cuarto: «Era un cuarto para las diez» (VLlosa Conversación [Perú1969]); no es correcto sustituir, en estos casos, la preposición para por la preposición a; así, «no debe decirse un cuarto a las ocho, en lugar de un cuarto para las ocho» (RAE Ortografía [España 2010]).


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