Comentarios Recientes

0
Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Nos amó desde la cruz


  • 01.04.2021 - 12:00 am

Ya entramos en el Triduo Pascual, donde meditaremos la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Una vez más, pero sin intención de hacer rutina ni mucho menos monotonía, haremos memoria del sacrificio único y definitivo de Nuestro Señor Jesucristo, para tener presente que el amor de Cristo por la humanidad continúa trascendiendo toda la historia. Y como los misterios divinos nunca se repiten, la reflexión en torno a la entrega generosa de Jesús nos llevará a seguir contemplando el corazón humano que tiene Dios por nosotros, que a pesar de que somos pecadores, muere crucificado para devolvernos la vida.

El amor de Cristo nos sorprende, porque ama de una manera distinta a la nuestra. El ser humano ama con limites, con caprichos, con recelo; hasta que no duela tanto, mientras se pueda soportar. En cambio, por medio de su Hijo, Dios nos ha enseñado lo que realmente significa amar. Ya santa Teresa de Calcuta, lo dijo en su tiempo y lo seguimos repitiendo hoy, “Debemos crecer en el amor y, para ello, hay que amar constantemente, y dar y seguir dando hasta que nos duela... Hacer cosas ordinarias con un amor extraordinario”. 

Cualquiera puede decir que es capaz de amar, pero es justamente cuando aparece el dolor, el sufrimiento, las lágrimas y los tragos amargos de la vida, cuando nos daremos cuenta si amamos o todavía no conocemos esa palabra. Pues, la expresión popular suele decir que no hay rosas sin espinas, lo mismo se puede afirmar del amor, que es verdadero si duele, si cuesta. Porque la concepción de amar sin ninguna dificultad, sería algo maravilloso, genial e incomparable en la mente de muchos, pero la realidad es otra, puesto que, quien ama debe pasar por la noche oscura de la que habla san Juan de La Cruz. 

Jesús ama desde la cruz. Lo hace desde lo más alto no para que lo vean sufrir ni mucho menos para que le cojan lástima ni pena, lo hace porque el amor necesita ser probado, colocado en crisol para que sea purificado. Por eso, Dios nos ha regalado a su propio Hijo, nos ha mostrado realmente su corazón de Padre, manifestando en hechos, no en palabras, con el propósito de rescatarnos del pecado y regresarnos al amor primero.   

Cristo, muriendo en la cruz nos ha enseñado que comenzamos a vivir cuando decidimos morir a las realidades que nos paralizan y nos estancan. Cuando nos llenamos de valor para dejar atrás las penas, los prejuicios, las inconformidades, nuestros miedos y las angustias que aparecen a lo largo de la existencia. Se inicia a vivir, en el instante que continuamos hacia adelante pese a que las piernas nos animen a detenernos. Al reconocer que nuestras fortalezas son más que nuestras debilidades, y sobre todo cuando caemos en la cuenta que no estamos solos, que Jesucristo derramó su sangre por cada uno de nosotros, y al hacerlo nos dios vida y vida en abundancia. 


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba