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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


Mensajes de whatsapp afectan las emociones


  • 11.02.2020 - 12:00 am

Estar conectado al wasap se ha convertido en una rutina tan habitual para muchos, que sus pensamientos están cauterizados en el mundo virtual de sus pensamientos y emociones con otros; sin darse cuenta el efecto negativo que pueden ocasionar las excesivas conversaciones. Los consumidores de wasap, por lo general, los adictos se olvidan de sus compromisos de estudio, familiares, conyugales, laborales, no les importa arriesgar sus deberes por estar conectados, porque lo tecnológico está diseñado para ocupar la mente de forma virtual, razón por la que tenemos que ser cauto.  

Estar conectado al wasap genera ansiedad, y esta ansiedad desvirtúa las emociones y pensamientos. Imaginemos la cantidad de mensajes que tenemos que contestar; sumémosle el trato distinto a cada persona al responder, el control emocional que hay que tener, añadiendo también, el poco tiempo y la situación por la que en ese momento se esté pasando. Solo observemos una gente conectada y verás que su cuerpo está ahí pero su mente no, y si de conversación negativa se trata hasta la cordura la pierde. Otros están tan adictos que si le quitan el celular colapsan, y lo peor es, que estamos encubando una generación adicta a las redes sociales, y esto sí es realmente peligro.   

Sabe usted que el cerebro humano es la máquina más compleja del universo y que los pensamientos y sentimientos influyen mucho en nuestro diario vivir. Por tanto, lo que usted se forja eso atrae, es decir que, de acuerdo a sus conversaciones por wasap, sus pensamientos y sentimientos crearán imágenes que atraerá a su vida. Lo que significa que sus pensamientos acondicionan sus emociones transformando lo que usted cree como una verdad. ¿Qué conversa por wasap?

Cuando usted envía un mensaje por wasap, por lo general está expectante a que la otra persona responda su mensaje, sin embargo, otros no tienen prisa, pero hay personas que les produce ansiedad la espera, y ese estado descontrola las emociones e involucra la autoestima, dando paso a crear prejuicios y pensamientos negativos hacia la otra persona, y es donde las emociones se ven afectadas.

Las redes sociales son maravillosas y funcionales, pero dándole el uso correcto, porque todo en exceso no es bueno. Tener dominio propio nos hace personas maduras e inteligentes, por tanto, no es dejar de usar el wasap, es saber darle el uso correcto, entendiendo que mis conversaciones tienen un límite, que, aunque nadie me vea debo guardar respeto a mi pareja. Expresar los sentimientos de manera escrita tiene un mayor peso que decirla de manera presencial, porque lo que está escrito se fija, se relee y se cree.  

El mal uso de las redes está produciendo una generación de zombis, de personas indefinidas, sin sueños, sin objetivos, sin valores, porque reciben de las redes todo lo que ellos entienden que es bueno. Sabes todas las violencias, pornografía y cosas aberrantes que se filtran por las redes, y nuestros hijos son los más afectados. Hay que volver a ser familia.  

La mente ociosa maquina todos los pensamientos habidos y por haber, es la razón por la que debemos filtrar todo lo que pasa por ella, precisamente porque repercute en nuestras emociones. Esta problemática desata muchos conflictos especialmente en las parejas, lo que ha sido motivo de muchos divorcios, violencia intrafamiliar y feminicidio.

La revista New Scientist publicó acerca de la cantidad de pensamientos que puede tener una persona a lo largo de toda su vida, dando una estimación de que cada ser humano puede pensar hasta 10 elevado a 80.000.000.000.000, significando una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo. El cálculo se basa en la cantidad de neuronas que caben en la cabeza y las conexiones de todas estas células entre sí.

Rodolfo Llinás, define el cerebro como un sistema cerrado en permanente actividad, capaz de construir imágenes del mundo exterior, pero siempre con base en su propia existencia.

Un estudio reciente estima que podemos tener 70,000 pensamientos al día, y la mayoría son negativos, repetitivos y del pasado.

El cerebro percibe lo que necesita y le da placer; los sentidos le envían información para que haga representaciones virtuales del mundo real, útiles para sobrevivir.

Es importante que aprendamos a imponerle a nuestros sentimientos procesos de pensamientos positivos para que de este modo podamos vivir una vida llena de paz y quietud, entendiendo que somos lo que pensamos. Volvamos a tener sueños, a inventar, a reinventar, a darle uso al cerebro y despertar los talentos que nos han sido dado por Dios. Despertemos el cerebro con pensamientos activos y productivos.  

La regla de oro para mantener nuestra mente saludable es tener la mente de Cristo, sabiendo que el amor cubre multitud de falta, que la paciencia forma nuestro carácter y que la prudencia nos hace sabios. Invierta su tiempo en cosas importantes, evite aislarse en el mundo virtual de las redes sociales, es tiempo de volver al contacto visual con los demás, a compartir como personas razonables, y ajuntarnos con un mismo sentir; ¡eso es lo natural y lo saludable!


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