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Redacción

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Mejora salarial


  • 04.05.2021 - 12:00 am

El Día Internacional del Trabajo ha servido para reflexionar sobre las condiciones salariales y de calidad de vida de la clase trabajadora, golpeada por el modelo económico vigente y agravado ahora por la pandemia del coronavirus en todo el mundo.

Instalado el modelo económico bajo la doctrina del neoliberalismo, a lo inverso del aumento del rendimiento del trabajo, el nivel salarial se ha ido deteriorando, perdiendo la clase trabajadora poder adquisitivo al reducirse el salario real. Esa tendencia se viene registrando desde los años noventa, cuando la globalización neoliberal cobró su mayor auge expansivo.

A ese deterioro del salario real en cerca del 29% en las últimas dos décadas, se le une el impacto negativo del Covid-19, el cual ha dejado una estela de trabajadores sin trabajo o suspendidos, agravándose la situación de penuria y precariedad de la clase trabajadora y de la población marginal que vive la precariedad en su calidad de vida.

La República Dominicana no escapa a esas realidades que están afectando a la clase trabajadora, cuyas perspectivas se ven aun más sombrías por efecto de los avances tecnológicos, que afectan la situación de oferta y demanda de la mano de obra en perjuicio de la clase trabajadora la que se ve desplazada por las plataformas tecnológicas aplicadas en el mercado laboral y empresarial, así como por la tendencia a la robotización de los procesos industriales y económicos que modi­fican la relación capital-trabajo.

Por esas razones combinadas los trabajadores del mundo y de nuestro país, aunque eleven su rendimiento en la producción, ven reducir su salario real, al tiempo que ven perder oportunidades de trabajo, esto último agravado por la pandemia, la que en nuestro país ha hecho desaparecer más de 300 mil puestos de trabajo.

En ese contexto, el Gobierno de Luis Abinader plantea el reajuste del salario, al tiempo de proponer estímulos a las empresas que hagan soportable la carga del aumento salarial, en medio de los impactos de la pandemia. El propósito planteado es acercar el salario real al salario nominal, contemplándose además, fórmulas para elevar e igualar las pensiones de los ex trabajadores del IDSS, de modo que la compensación sea más solidaria y justa. 

A ese planteamiento del Go­bierno, le salen al frente las centrales sindicales, las cuales han planteado un aumento de un 40 %, así como de otras demandas relacionadas con las cancelaciones de trabajadores de la Administración Pública y del pago de las prestaciones laborales.

El tema del aumento salarial se incorpora a una agenda de temas recargada, dentro de la cual tienen que navegar con cierto grado de dificultad el Gobierno, la oposición y los medios de comunicación comprometidos con variados intereses. Es decir, que a los problemas de la corrupción y la Justicia, la reforma y la inseguridad ciudadana, la propia pandemia y la vacunación, la reactivación de la economía, ahora le añadimos el tema salarial, para hacer más compleja y arriesgada la realidad nacional.

Es de esperar que el país y sus nuevos gobernantes salgan a buen camino, combinando las buenas ejecutorias y las condiciones para la buena gobernabilidad.

¡Resolvamos, pues, los problemas planteados con “inteligencia sustancial”!   


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