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Domingo Caba Ramos

Domingo Caba Ramos


Los hermanos candidatos: Una historia, una lección


  • 06.03.2020 - 12:00 am

Todavía recuerdo la crónica publicada en el Listín Diario. Lo que no recuerdo son los nombres de los protagonistas ni el del municipio donde ocurrió el hecho. Todo sucedió cuando el PRD era un partido de verdad, durante el reinado del Dr. José Francisco Peña Gómez, o cuando perredeístas y peledeístas se odiaban a muerte.

Dos hermanos candidatos, uno por el PRD y el otro por el PLD, se presentaron a un canal local de televisión para ser entrevistados. A la entrevista, los acompañó la madre de ambos. Los tres llegaron al canal en un mismo vehículo. Uno, el del PRD era abogado; el otro, ingeniero. El primero tenía treinta años. El segundo, veintinueve. Los dos eran solteros. En tal virtud, aún residían en la casa paterna, y dormían en un mismo cuarto.

« -¿Qué opinión te mereces tu hermano? », – se le preguntó al del PLD.

« -Es una estrella, mi ejemplo a seguir, más que un hermano, mi amigo, mi guía. Lamento que cogiera el camino equivocado, y por esa razón, dolorosamente, será derrotado por mí en las próximas elecciones. Sin embargo, no acepto que me lo hieran ni con el pétalo de una rosa »

« - Y tú, ¿qué opinas acerca de tu hermano?» - le preguntaron al hermano mayor.

« - Apenas le llevo un año de edad – respondió. Por eso siempre hemos sido pana full. Lo quiero con el alma. Creo que he sido su hermano, padre, amigo etc. Él es un excelente candidato, pero yo soy mejor. Por eso frente a él, mi triunfo está seguro. Pero debo reconocer que mi hermano es un extraordinario ser humano. En tal virtud, a nadie le acepto que intente empañar su imagen con el propósito de defenderme o mostrarme simpatía. Quien hable mal de él estará hablando mal de mí. A pesar de la derrota que le propinaré, siempre será mi hermano entrañable; pues como bien nos lo enseñaron nuestros queridos padres, en nuestra familia, la unión es algo sagrado y, por ser así, nada ni nadie podrá destruirla.»

« - Y usted, ¿por quién va a votar?»- se le preguntó a la madre.

« - Por ninguno – respondió, sin pensarlo mucho. Los dos son la luz de mis ojos. Los dos son brillantes y sé que cualquiera que gane de los dos va a realizar un excelente trabajo»

El programa concluyó. Los dos hermanos, junto a su adorada madre, abordaron el vehículo familiar que lo trasladó a su paterna residencia y tras sí dejaron una gran lección:

Ninguna simpatía o militancia política puede afectar ni mucho menos destruir las relaciones de afectos existentes entre familiares, amigos y relacionados.

Ojalá que el grandioso ejemplo de los grandiosos hermanos, protagonistas de nuestra historia, sea imitado por aquellos que, afectados por un fanatismo político enfermizo, poco les importa romper relaciones y herir con palabras al pariente, vecino, compañero de trabajo o al amigo de toda su vida.  


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