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Gerardo Henríquez

Gerardo Henríquez


Leyes y cambio: Un gobierno que no contamine


  • 17.09.2020 - 12:00 am

Cuando se coloca algo sucio o inapropiado sobre lo que estaba limpio, este objeto idea o situación acaba por desaparecer o su hábitat o medio ambiente. Las especies, organismos, personas o instituciones que reciben la ofensa resultan contaminadas y dañadas en ocasiones de modo irreversible.

Nuestro País experimenta sin espantos ni asombros, una escalada sin límites de diferentes tipos de contaminación sin que los protagonistas de estas acciones deleznables reciban por lo menos una amonestación o la sanción correspondiente prevista por la ley acorde al daño causado. No, ellos son libremente descarado para seguir destruyendo la flora y la fauna.

Repasemos solo algunos casos e iniciemos este recuento de horror con el río Yaque del Norte. Qué vergüenza, estas aguas están sometidas a las más violentas iniciativas de exterminio. Hoy sus cauces son depósitos de neumáticos, botellas, vasos, bolsas plásticas y cualquier tipo de basura reemplazan a los peces y otros microorganismos que sustenta la vida de esta fuente acuífera.

Las empresa llenan con sus residuos industriales las aguas destinadas al consumo humano, contaminando millones de metros cúbicos sin que ninguna autoridad intervenga para que estos desperdicio de los procesos industriales, sean tratados antes de llevarlos a las corriente del Yaque. Solo escasas voces de la sociedad civil y grupos ecológicos claman por la salud del río. 

Los males que aquejan este río son innúmeras, sufriendo ataques desde diferentes fuentes, como el corte indiscriminado de los árboles cuya función es evitar la erosión del suelo, mantener el ciclo de la lluvia y la integridad de sus riveras, éstas últimas sometidas al saqueo despiadado de los areneros que extraen la arena que impiden la filtración de las aguas. No bastan las denuncias ni los reclamos de la población. CORASAN, Medio Ambiente, la Gobernación y otras instituciones guardan un silencio cómplice.

Esta situación no solo es a nivel regional, en todo el País se repite esta inconducta, sembrado aguacate en un Parque Nacional o extrayendo materiales de construcción. Estos depredadores sociales no muestran respeto por la vida del resto de los dominicanos gracias a la prevalencia de un sistema de contaminación social, inmunidad y corrupción generalizada.

Nuestra oscura realidad se expande cual sombra de muerte por todo el territorio por carecer los delincuentes ambientales de un régimen de consecuencias. Así  hemos visto como grupos políticos sin ningún pudor se adueñan de los recursos públicos y usan el erario y las instituciones para satisfacer una gula económica inconmensurable. 

El nuevo Presidente, el Lic. Luis Abinader, desde el primer día nos mostró que todos debemos asumir un compromiso con el medio ambiente, llegando al congreso en un carro eléctrico, cuyo nivel de contaminación es "cero". 

Necesitamos que las nuevas autoridades descontaminen el País. Necesitamos un gobierno que persiga, castigue y aplique lo que manda la ley a los causantes del desgaste de nuestro habita, los que nos endeudan para beneficios propios, sin considerar bandería partidistas y sin retaliación. Necesitamos un gobierno que no contamine.

El autor es Mercadólogo, Diplomado en Marketing Político                                             y  Secretario General de País Posible en Santiago 


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