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Rafael Octavio Lantigua

Rafael Octavio Lantigua


La saga del coronavirus


  • 07.04.2020 - 12:00 am

“Se me quedó en el tintero

La frase mustia y lapidaria 

Quiero llorar y no quiero

Los pesares y nostalgias”

La humanidad continúa inclinada, impotente y en genuflexión ante el efecto dominó y siniestro del fantasma invisible, de la cruel constelación del virus, como tal.

Con perfil genocida esta letal epidemia, hoy llamada pandemia, mantiene sorprendida a la comunidad científica, con sus bemoles colaterales devastadores, transformando el curso de la idiosincrasia mundial, retrasando las finanzas y por ende la economía global, produciendo una enorme retranca y una posible hambruna tercermundista.

Con una imagen invisiblemente insobornable y catastrófica, e ineludiblemente contagiosa, copa de manera oportunista y vulnerable al mundo, apareciendo la misma como si fuera una gripe normal, y engañosamente llevando una carga siniestra auxiliándose y actuando con maleficio, llevando desesperación a la población mundial.

El fenómeno y el suspenso psicosomático tienen el vilo a la sociedad a nivel de una neurosis y la paranoia. En vista de la percepción y la sospecha y la incertidumbre de ver llegar lo peor. 

Como medida salomónica, se ha optado por el aislamiento desechando la promiscuidad, pluralidad, en busca de un distanciamiento social con mira la inmunidad. Con la aparición de esta plaga mortal, se ha abierto una caja de pandora, y una olla de grillos para la ciencia y la humanidad.

Obviamente debe continuarse la alerta pero sin el pánico, mientras que como un pesadilla el planeta sueña utopías, secundado con la teoría y creencia de que el murciélago fue el reservorio y vector de esa barbaridad.

Con tensa vehemencia suspicacia, la compulsiva resistencia se torna saturada de inseguridad con esta impredecible invasión plaguicida, todo se cuela también de la somatización fruto de la híper información. Aflora la humildad, la solidaridad de la sociedad, junto a lo humano, produciéndose un baño de profunda filantropía para llevar juntos, esta grave amenaza con caracteres de exterminio…Son momentos tétricos y tiempos de reflexionar aislando la soberbia, las ambiciones y los males de la envidia, la hipocresía, desestimando muchas veces el poder sobrenatural del Santísimo.

Es una oportunidad para probar la humildad como la parte humana, saneando los prejuicios que nos arrastran hacia el odio y la misantropía, y la mezquindad.   Flagelos que acercan y alimentan la burla y el estigma de creerse superior con el traje de la opulencia.

Cala a la conciencia humana, las inusuales y dramáticas y dantescas escenas que se ven en algunos países, poco digeribles, con graficas en donde se suelen ver  en películas de terror, suspenso y misterio. Muchos hechos conmovedores y trágicos como episodios de muerte, como la caída de seres humanos muertos en plena vía

El autor es poeta y escritor.


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