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Felipe de Js. Colón

Felipe de Js. Colón


La resurrección de Lázaro y el Coronavirus


  • 27.03.2020 - 12:00 am

La Iglesia universal, ha acatado el llamado a la cuarentena, pues es el modo más efectivo de combatir la epidemia del Coronavirus (COVID-19), No es por miedo, sino por la salud de los que habitamos el mundo que Dios ha creado para todos. Las comunidades cristianas no han dejado orar al padre de los cielos: misas, santo rosario, viacrucis, adoración, etc., la cuarentena no es sinónimo, de quedarse  solo en casa comiendo y durmiendo, sino que los cristianos estamos en el deber de orar a Dios, que camina con su pueblo.

Se me ocurre una analogía entre Lázaro y el coronavirus.  Porque ciertamente, cuando el virus entra en el cuerpo, su misión involuntaria no es hacer el bien, no es sanar, sino llevar la persona a la tumba. La lucha  por la sobrevivencia por la vida, es legítima en cualquier ser humano. Po otro lado, el Evangelio de este Domingo Quinto de Cuaresma, nos presenta a Lázaro, donde una extraña enfermedad lo venció hasta llevarlo a la tumba.  Cuando  Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro. Y dijo Marta a Jesús: “Señor,  si hubieras estado aquí  no habría muerto mi hermano”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará.” Marta respondió: Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi aunque haya muerte vivirá, y el que está vivo y cree en mí,  no morirá para siempre. ¿Crees esto?”. Ella le contestó: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”  María, al llegar,  se echó a los pies de Jesús, en señal de adoración y acogida, convencida que si Jesús hubiese estado con ellas, Lázaro no hubiera muerto. Llora María, y también Jesús.  Y al llegar  Jesús  al lugar donde estaba enterrado, manda a quitar la losa. Marta se resiste, pues ya el cadáver huele mal, pero hace caso.  Responde Jesús: “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”. Jesús, entonces  elevando su mirada al cielo, agradece a su Padre, y grita con voz potente: “Lázaro, ven afuera”. El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo y déjenlo andar”. Y muchos judíos…creyeron en él.

El gesto de Jesús de resucitar a Lázaro, muestra hasta dónde puede llegar la fuerza de la gracia de Dios, y por lo tanto, dónde puede llegar nuestra conversión sincera, nuestro cambio necesario, aunque estemos en cuarentena, no significa que el pecado no asome la ventana de nuestros sentidos y de nuestros corazones. Sí, el pecado entra por algún orificio, y lo invade todo. Usted se preguntará amigo fiel lector. ¿Intervendrá el Señor, ante el coronavirus que amenaza la salud de todos los seres humanos?  Dios no es indiferente, el camina con su pueblo. Es un Dios fiel. Confiemos en Él. Recemos con devoción. Y ofrezcamos al Señor a cada fallecido, por esta epidemia, que nos mantiene a todos confinados. No perdamos la esperanza, de que habrá, para todos: Cielos nuevos y tierra nueva. 


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