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Ramón E. Durán

Ramón E. Durán


La política, para los políticos


  • 30.06.2020 - 12:00 am

Este es  un país tan politizado que diferente a otras naciones más desarrolladas que la nuestra aquí participan  en las elecciones aproximadamente un 80 por ciento de la población, mientras que en    los Estados Unidos  solo acuden a las urnas alrededor de   un  40 por ciento,  aunque en las  pasadas elecciones  municipales nuestra solamente votaron algo más del   49 por ciento   de los inscritos en el padrón electoral, por razones de todos  conocidas. 

 En este país  la mayoría  somos analistas políticos,  donde  cada quien  acomoda sus análisis de acuerdo a su preferencia, ya que  nadie es imparcial. Muchos votan coyunturalmente haciéndolo por los  candidatos que consideran   tienen  más posibilidad de ganar porque no les gusta perder, y lo hacen  sin importar si él,  o los candidatos que eligen son los que  más convienen  a los intereses de la mayoría.

El  que no sabe de  política no debe incursionar en ella, pues  el  político mientras más hablador o  ´´jablador´´ que   es,  prometiendo lo que no va a  cumplir, aumenta sus posibilidades de resultar triunfador.   Son expertos utilizando a los demás  para que trabajen por su proyecto con promesas que luego que llegan, no hay ´´quien le vea la placa´´, como   decimos popularmente.

Para ser político hay que tener vocación y  agallas, así como  poder de convencimiento, un don  que le hace falta a muchos que sin conocer su  intríngulis incursionan en esa ciencia y  luego terminan en fracaso. El político  cuando está en campaña es capaz de tomarse un café  con doña Yeya en su humilde casita, o  posar en  una foto    abrazando    al jornalero vestido de harapos que recién llega de su faena.

Muchos conocedores de la  idiosincrasia del dominicano saben cómo se manejan las cosas. La generalidad de los  candidatos a cargos electivos incluyendo  a la Presidencia de la República  se ganan  la simpatía de los electores   con  engaños y  promesas que no pueden cumplir, pero como saben que el dominicano sufre de amnesia, cuatro años después   vuelven  a votar por el mismo que les prometió y no les cumplió.

Hay políticos que   aún conscientes de que no tienen  ningunas posibilidades de triunfar tratan de  mantener   la moral en alto   de sus seguidores,  nunca se dan   por vencidos, siempre están  optimistas, porque según ellos aunque las encuestas y la percepción de la gente  no lo favorezcan,  en la política se producen  sorpresas, imprevistos donde hasta última hora nadie puede predecir lo que puede suceder. 

Algunos que sienten que han sido  engañados   por  los políticos  exclaman:  ´´ El que cree en políticos no cree en Dios´´, porque    en la política se producen  golpes bajos ya que hay quienes sostienen que  en esa ciencia lo que  prevalece no es la moral sino los resultados.    

El políticos todo lo pinta fácil, nunca dice que  no que se puede y trata de llevar  un discurso coherente  en sus propuestas utilizando un lenguaje llano y persuasivo  que aunque no convence, pero vence y muchos ingenuos caen en la trampa.

Parodiando a los políticos  existe una  interpretación  propia para la época  titulada ´´campaña electoral´´,  donde una candidata a cargo electivo  dirigiéndose a sus seguidores les asegura que de  resultar triunfadora les  construirá el puente que tanto necesitan, pero alguien de los   presentes  le recuerda que ellos no tienen río, y ésta les responde, ´´no importa,  también se lo hago´´. Ese  es  el colmo de la demagogia figurada y  de lo que  son capaces los políticos para engañar a los demás.

A pesar de haber desnudado  a los políticos,  queremos señalar  que  no todos piensan igual, porque  también lo hay  que son serios,  pero esos honestos son los que tienen menos posibilidad de resultar triunfadores porque los dominicanos estamos acostumbrados a votar por el que  más promesa haga,   aunque no cumpla.

 Los  que vivimos  en  países donde se practica la democracia necesitamos que  los políticos que son elegidos para que conduzcan los destinos de la nación  administren  honestamente  los impuestos que pagamos, devolviéndolos    en planes de salud, educación, viviendas, seguridad y otros  bienes y servicios que mejoren la calidad de vida de todos.

Pero  lamentablemente no está  al alcances de la gente   evitar que esos  impuestos   algunos  los  desvíen   para provecho propio, llegan pobres a las posiciones y en  poco  tiempo se    convierten  en millonarios, que es la percepción que sentimos los dominicanos de los que hoy nos gobiernan, porque tampoco existe una justica  independiente  que    investigue las denuncias de los    actos de corrupción  que se cometen,  pues en este país todos los poderes   están subordinados  al ejecutivo. 


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