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Luciano Filpo

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La maestra Ivelisse Prats


  • 23.10.2020 - 12:00 am

Recientemente partió hacia la morada eterna la insigne, laureada, humanista y connotada maestra Ivelisse Prats Ramírez. Consagrada al magisterio y la enseñanza desde la juventud hasta el día de su deceso. En los días difíciles de los doce años de Balaguer (1966-1978), donde la sociedad observaba de manera expectante la caída de sus jóvenes a manos de la intolerancia, el conservadurismo y la caverna, doña Ivelisse se involucra en la creación de la asociación dominicana de profesores (ADP), de la cual es una de las primeras presidentas. Para esa época la participación de la mujer en actividades sociales y políticas era muy limitada en República Dominicana, aunque en los años sesenta aparecen los primeros movimientos feministas, mientras que en los años setenta aparecen las teorías feministas. Hay teorías feministas moderadas y radicales, Pero todas defienden la participación de la mujer en la vida económica, política y social.

Estos planteamientos a favor de la mujer refutan las poses patriarcales y excluyentes que contribuyen a cercenar la visibilidad de la mujer en la vida pública. Por otro lado, la consagrada maestra Doña Ivelisse también fue directora de la facultad de humanidades de la universidad autónoma de Santo Domingo donde se pregonaba el humanismo como práctica pedagógica que aspira a la liberación y fraternidad de la humanidad. Esta facultad era el espacio para los ecos y promociones de prácticas pedagógicas inspiradas en los planteamientos de Paulo Freire, Aníbal Ponce, Eugenio María de Hostos, Pedro Henríquez Ureña, Juan Bosch y otros connotados educadores dignos de emular.

La maestra estuvo al tanto de las corrientes pedagógicas críticas que priorizan el aprendizaje centrado en los alumnos, que cuestionan los aprendizajes bancarios donde el estudiante es un simple receptor de información sin la posibilidad de réplica. La universidad estatal era el nicho ecológico ideal para la difusión de ideas reformistas, ortodoxas, marxistas y otras perspectivas teóricas que circulaban por el Caribe y América Latina. En su carrera ascendente en el plano educativo, en los años (80) fue la secretaría de estado de educación, donde se creó el seguro médico para maestro (1982-1986). Era la década perdida los países caribeños, centroamericanos y sudamericanos vieron la caída de sus aparatos productivos, el aumento de la deuda externa, deterioro de las políticas sociales: educación, salud, agua potable, electrificación... Esa década fue dramática para la salud y la educación. Los médicos y los maestros se involucran en interminables luchas reivindicativas por mejores salarios.

Al final de la década perdida muchos educadores desertan del oficio de enseñar para ser obreros de zonas francas y otros renglones como el turismo, los cuales emergen como nuevas posibilidades productivas. En esa misma década Ronald Reagan y Margaret Thatcher promovían las políticas neoliberales como nueva alternativa para dinamizar la economía capitalista. En la década de los noventa se puso en marcha el plan decenal de educación, iniciativa encaminada a sacar la educación del letargo y estado agónico en que se encontraba en República Dominicana. Los ex ministros de educación como en el caso de la maestra Prats Ramírez, estuvieron en primera fila construyendo una propuesta participativa para la escuela dominicana. Esos planes pedagógicos no eran exclusivos del Caribe, en toda América Latina estaban en marcha propuestas encaminadas a cambiar la situación de la educación. Desde 1985 se hacían esfuerzos por mejorar la calidad de la educación. Como plantea José Gimeno sacristán, la calidad de la educación y la pedagogía por objetivos se convirtieron en una obsesión.

También la UNESCO se involucró en el discurso y la política de mejorar los sistemas educativos. El plan decenal de educación (1992-2002) contribuyó a ampliar la cobertura en educación, reducir la diferencia entre los estudiantes urbanos y rurales, crear las pruebas nacionales como instrumento de control de la calidad. La profesora Prats fue una militante continua por la calidad de la educación entendió lo pertinente que resulta la democratización de la educación. Estudiar en condiciones de pobreza es uno de los principales actos de rebeldía en un ser humano. La sociedad actual es de carácter meritocrático y requiere, exige acreditación profesional para insertarse en el mundo laboral. Por otro lado, la maestra Prats fue una defensora de las causas democráticas de la República Dominicana, en un momento presidió el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), mientras que en las últimas décadas presidió la escuela de formación política José Francisco Peña Gómez.

En dicha escuela se procuró la formación de ciudadanos en los valores de la democracia y comprometidos con impulsar el cambio social en la República Dominicana. Le tocó lidiar con todo el tsunami político que vivió el partido creado en el exilio (1939), desde que Hipólito Mejía se involucró en la reforma constitucional para buscar la reelección así cuando el señor Vargas Maldonado se apropió del partido con el contubernio del gobierno del PLD. Esta situación obligó a la mayoría a crear el PRM, hoy en poder. A groso modo la profesora Prats deja un legado imperecedero en la educación y la vida ciudadana en nuestro país. Como Hostos, doña Ivelisse cree que la educación era el motor ideal para generar movilidad social y cambios en la calidad de vida de la gente, así como la herramienta ideal para superar la barbarie y el marasmo social. ¡Loor a la maestra!

El autor es Dr. en Educación.


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