Comentarios Recientes

0
Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel


La crucifixión: Una historia fascinante


  • 31.03.2021 - 12:00 am

Millones de fieles siguen cada ano la crucifixión de Jesús con igual pasión como en los días en que ocurrieron aquellos hechos. Esta historia de amor se potencializa a través de los fieles cristianos, quienes convierten su conmemoración en un escenario donde perviven los momentos del mayor sacrificio de la pasión de Jesús en el calvario.  

La Semana Mayor para la fe cristiana empieza con el Domingo de Ramos, un encuentro del hijo de Dios con quienes airado lo llevarían al Gólgota, entregado y envuelto en la humillación de una traición repetida a partir de entonces, por una expresión de amor infinito. 

Dios fue capaz de entregar a su único como prueba de su sacrificio “Porque de tal manera amo Dios al mundo que dio a él su hijo unigénito” 

Aun en la peor circunstancia la imagen de Jesús en su máximo esplendor se invoca para pedir el amparo en nombre de  quienes sufren las calamidades. 

En medio de las guerras y las adversidades la fe cristiana continua siendo un soporte de la pasión de Jesús, fundamentada en el amor al prójimo como centro de todos los actos humanos. 

Se trata de un acto de fe: Vive entre nosotros y nos acompaña; proclamó su gloria al tercer día como muestra de aquella  promesa divina.

Fe en Jesucristo como el Hijo mismo de Dios, el Salvador de la humanidad nacido de una virgen, el Mensajero ungido y preordenado de Aquel que “de tal manera amó… al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Como conocer a Dios: Para conocer a Dios, el hombre debe conocerse a sí mismo, debe saber de dónde procede, por qué se halla aquí, qué espera de él su Creador, a dónde irá una vez que parta de esta vida terrenal y qué le aguarda en el grandioso más allá.

Él era quien decía ser, al tercer día, Jesucristo ha resucitado de entre los muertos”.  Para mucho la incertidumbre pervive, para otros, es una bendición creer sin ver, puesto que el desarrollo espiritual procede del ejercicio de la fe, uno de los grandes objetivos de la existencia terrenal del hombre.

El testimonio personal del Señor Jesús después que se levantó como Ser resucitado. Cuando visitó a los nefitas, se proclamó a sí mismo en esta manera: “He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios. Yo creé los cielos y la tierra, y todas las cosas que en ellos hay. Fui con el Padre desde el principio. Yo soy en el Padre, y el Padre en mí, y en mí ha glorificado el Padre su nombre.”  Esta historia fascinante aún vive entre nosotros y nos da esperanza y sostiene la propia existencia del hombre sobre la tierra.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba