Comentarios Recientes

0
Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado


La cosa pública necesita un doliente


  • 15.02.2019 - 07:31 pm

A  lo largo de nuestra historia republicana ha prevalecido una concepción patrimonial del Estado, consistente en usar los recursos públicos de forma irracional.
   
Esta irracionalidad se ha desbordado en cuanto las sumas exageradas que se invierten en publicidad carente de sentido, ya que cuando un padre de familia cumple con la obligación de mandar a sus hijos a la escuela y procurar lo necesario para que su hijo pueda educarse, no tiene que salir a publicitar esto, pues simplemente está cumpliendo con un deber elemental vinculado a la paternidad responsable.
  
La sociedad dominicana necesita un nuevo liderazgo político con sentido de responsabilidad y pasión por el respeto al dinero de los contribuyentes.
   
Es urgente que haya un consensu amplio para que se reduzca a la mínima expresión el alto costo de nuestra mal llamada democracia.
   
En la República Dominicana tenemos el costo más alto por voto de todo el Continente, incluyendo a los Estados Unidos que es la primera potencia económica hasta el presente.
   
No es razonable que de nuestros impuestos se pretenda invertir 1,500 millones de pesos en unas primarias que de acuerdo a la Ley 33-18, de partidos políticos, los gastos incurridos en las mismas deben ser cubiertos por los propios partidos.
   
Ojalá que se respete esta ley de una vez y por todas y que los partidos políticos se vean forzados a rascarse con sus propias uñas y costearse sus primarias con sentido de racionalidad y austeridad.
   
Ojalá que sean capaces de presentar propuestas innovadoras que atraigan al elector para que se motive a votar no por personas, sino por propuestas nuevas que marquen la diferencia.
   
Ya estamos cansados de ver cómo se malgasta el dinero de nuestros impuestos en publicidad sin ningún sentido, en nominillas de personas que no trabajan en planes de asistencialismo social que crean una dependencia y arruinan lo más valioso que tiene el ser humano, que es su sentido de auto-estima y de dignidad, como hijo de Dios y ciudadano con sentido de responsabilidad, que no debe aceptar ninguna dádiva que lo condicione a ejercer su derecho al voto no por personas, sino por propuestas que se orienten a la búsqueda del Bien Común y no a un reparto vulgar para tener seguidores ciegos e incondicionales.

No olvidemos que la caridad florece donde no hay justicia.

Luchemos por una sociedad que se rija por una Justicia independiente, donde prevalezca el imperio de la ley, no el personalismo que aliena y arruina lo más valioso del ser humano: su dignidad como hijo de Dios con una orientación a la felicidad eterna.





Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba