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Josefina Almánzar

Josefina Almánzar


La Constitución, una asignatura pendiente


  • 01.11.2018 - 07:25 pm

Cada dos años asistimos al Congreso Internacional sobre Derecho Constitucional, este año celebrado en el mes de septiembre en la ciudad de Santo Domingo. En dichos congresos se destaca siempre la importancia que tiene la Constitución en los pueblos y sobre todo en los Estados cuyo texto constitucional consagra al Estado como un Estado Social y Democrático de Derechos, según lo establecido en el artículo 7 de nuestra Carta Magna. Recuerdo que asistimos al III Congreso Internacional sobre Derecho Constitucional, celebrado también en la ciudad de Santo Domingo en el mes de octubre del 2016, en las palabras de bienvenida, de ese Congreso, el presidente del Tribunal Constitucional, el magistrado Milton Ray Guevara, hizo alusión a una conversación que sostuvo con el Presidente Danilo Medina, el cual estaba también presente en dicho acto, sobre la introducción del estudio de la Constitución en el programa escolar.
   
De llevarse esto a cabo la ciudadanía dominicana crecería inmensamente en cuanto a reconocer cuáles son sus derechos y deberes fundamentales.  Igualmente, cuáles son sus garantías constitucionales.
   
Si eso ocurriese estaríamos hablando de ciudadanos y de ciudadanas empoderadas.  Sujetos de derechos activos a nivel de conocimiento y de hechos.
   
Si la Constitución fuese una asignatura desde el preescolar la ciudadanía tendría un arma poderosa que le ayudaría a combatir la arbitrariedad del poder, el abuso del poder y la impunidad de esos abusos  a que ha sido sometida por siglos.
   
La administración pública en sentido general tendría guerreros y guerreras combatientes de la corrupción administrativa, con conocimiento de causa y sin tener que rendirse ante el clientelismo que genera dicha corrupción.
   
En mi práctica docente universitaria, precisamente de la asignatura de derecho constitucional, he visto por espacio de 13 años, la desconexión de la población estudiantil de la Constitución Dominicana. Llegan al aula con un conocimiento absolutamente nulo de la Constitución, apenas saben y recuerdan que el 6 de noviembre de cada año se conmemora la redacción y promulgación de la primera Constitución Dominicana, luego no saben más nada.  A veces, no les interesa ni están motivados en saber más nada.
   
El pueblo dominicano ha estado divorciado, alejado de su Constitución, pero no ha sido por razones del azar, ha sido precisamente por esa historia gubernamental, Estatal, de gobiernos autoritarios, totalitarios, de clases conservadoras que han desacreditado a la Constitución, cambiándola a su antojo para sus beneficios e intereses propios o denigrándola, como un simple pedazo de papel.
   
Han irrespetado el texto que en otros sistemas jurídicos ha sido y es considerado como un texto sagrado, viviente.  Un texto que acompaña a sus ciudadanos y ciudadanas porque consagra sus derechos fundamentales y porque los garantiza y protege.
   
Entonces, sería una indemnización histórica lo que se haría con el pueblo dominicano al establecer la Constitución como una asignatura. Sería como devolverle la dignidad al propio texto constitucional, entre otras cosas.
   
Ahora bien, han pasado los años, como dice una canción por ahí, desde aquel octubre del 2016 en esa conversación sostenida por el presidente Medina y los jueces y juezas del tribunal constitucional y todavía no se ha incorporado al currículo escolar la Constitución como asignatura obligatoria en nuestros centros educativos.  Se sigue recordando cuando llega el día de la conmemoración de la misma, el 6 de noviembre de cada año.  
   
Desde nuestros diferentes espacios seguimos y seguiremos abogando porque nuestra Constitución sea respetada y valorada. Que se convierta en ese libro sagrado que debe gobernar a todos los pueblos y Estados que tengan como norte hacer funcionar lo que ya tenemos establecido en la misma:  Un Estado Social y Democrático de Derechos.
   
Que sea una realidad el establecimiento de la Constitución Dominicana como una asignatura desde el preescolar, así tendríamos ciudadanas y ciudadanos empoderados, enamorados de su Constitución y sobre todo ciudadanos y ciudadanas que a través de su valorización aprenderían a respetarla, amarla y a defenderla.
 
La autora es Abogada y Docente universitaria.
 
 
 

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