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Luz Rosa Estrella

Luz Rosa Estrella


La Colaboración: una estrategia muy fructífera


  • 13.02.2020 - 12:00 am

La colaboración debe considerarse una habilidad altamente importante a cultivar, para ello podemos valernos del enfoque psicológico centrado en el desarrollo personal. Colaborar es trabajar en conjunto con otras personas para realizar una obra o alcanzar objetivos. Las colaboraciones que suelen ser perdurables en el tiempo, están enmarcadas en actitudes como son el respeto, apertura, tolerancia y sensibilidad con los demás. 

Para quien realiza el papel de líder, es provechoso enfrentar la tendencia de individualismo que poseemos de manera natural y propiciar hábitos como compartir colaborativamente, las ideas y experiencias de los demás. 

Los beneficios de la colaboración los tenemos bien conocidos, hasta lo podemos recitar, pero, lo que no está tan claro es saber aplicarla. Ante lo que sugiero algunas tácticas favorables para ser personas colaboradoras en los diferentes contextos que vivimos. A veces, condiciones de carácter psicológico son las que impiden ser personas colaborativas, como son: el ego, ansiedad por quedar bien y por escalar, casi siempre causado por inseguridad personal, falta de formación o desconfianza en sí mismo. 

La colaboración, la podemos fomentar y construir con nuestros grupos de familia, amistades, trabajo y en la sociedad, a los fines de superar barreras psicológicas que nos impiden socializaciones constructivas, manejar conflictos pacíficamente y sostener diálogos asertivos, aprendiendo de otros, fortaleciendo la unidad y el afecto. 

¿Cómo lo podemos lograr? 

Contamos con muchas habilidades valiosas para conseguir colaboración, presentó algunas que nos pueden ayudar a ser promotores eficientes de esta virtuosa habilidad: 

Aprender a escuchar, comúnmente no escuchamos, más bien nos ponemos ansiosos por hablar y defender nuestro punto de vista, sin ni siquiera asegurarnos de que comprendemos bien la idea que nos dijeron, a veces no damos ningún valor a lo que consideran los demás, porque pensamos que tenemos lo mejor. 

Esto nos distancia mucho, nos divide, impide avanzar en un tema y reduce la capacidad de los miembros del equipo. Escuchar implica atención afectiva, la llamo así, para distinguirla de la empatía, ya que el elemento afectivo lo considero muy valioso en las relaciones interpersonales. 

Unas tácticas favorables pueden ser mostrar confianza en la otra persona, usar preguntas abiertas y escuchar sin enfocarnos en nosotros, además, hacer ejercicio de autoevaluación con sinceridad, para detectar los errores o fallas que se comete al escuchar, hablar menos y aprender a sentirse cómodo en el silencio. 

Empatía para la colaboración, es un principio muy positivo ya que es considerar inteligente a cada miembro del equipo; igualmente, bondadoso y comprometido, desde este escenario se logra amplitud mental para la generosidad, cualidad valiosa de dar sin esperar nada a cambio.

Es vital saber que nuestra percepción de las cosas está sujeta a la interpretación que hacemos de ellas y depende del conjunto de conocimientos y creencias que hemos configurado a largo de la vida.

  La empatía para la colaboración es un principio muy positivo ya que es considerar

Interacción dinámica, esta táctica es parte de mi propuesta de Estrategia de Aprendizaje con Carácter Dinámico Motivacional, porque se apoya en lograr un diálogo directo, de igual a igual, atento, y dando valor agregado a las ideas de los demás. El tiempo que se invierte dialogando debe ser aprovechado al máximo, es necesario hablar con claridad y precisión, no abundar mucho la idea, interactuando con sinceridad y tacto.

Mentalidad ganar-ganar, este punto es muy visionario y completo, es ver que es posible ganar todos, tu, el equipo y la institución; para que haya oportunidades de crecimiento, aprenda a delegar y confiar. Este tipo de mentalidad se apoya en la confianza y la cooperación, se practica compartiendo: “dando es como se recibe”. 

En definitiva, aprender y asumir el estilo colaborativo en nuestras relaciones interpersonales, es una decisión muy sabia, con lo que ayudamos en las instituciones con los relevos generacionales. Desafíe su equipo a ser mejor cada día, ellos pueden dar más, es sano para todos, pero más para ti que lo practicas. 

Por último, un hábito extraordinario para mejor colaboración, es tener en mente la calidad, no la perfección y el brillo personal. Cada tarea, cada conversación, es una oportunidad de crecer en cercanía, afecto y en el desarrollo de procesos más fructíferos y constructivos, los cuales garantizan más y mejores resultados.

La autora es psicóloga. 


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