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Josefina Almánzar

Josefina Almánzar


José Horacio Rodríguez y la buena política


  • 10.07.2020 - 12:00 am

En marzo del 2015 conocí a José Horacio Rodríguez, nos encontramos en la primera asamblea que hizo Opción Democrática en la construcción de su plataforma política. Al principio pensé que era hijo de Minou Tavarez Mirabal, en verdad que en ese momento no conocía su procedencia ni su historia familiar.  Ahí estábamos un grupo de hombres, mujeres y sobre todo de jóvenes entre los cuales estaba él, creyendo, apostando en que es posible hacer una política diferente en nuestro país. Ahí nos presentaron.

Desde el primer momento me llamó la atención que tenía el mismo nombre de mi pareja y compañero de vida para luego descubrir que a ambos le habían puesto el nombre por la misma razón. Me llamó la atención su frescura, su mirada franca y abierta. Me llamó la atención lo que expresaba en su lenguaje corporal pues al caminar sus pasos me hablaban de ser una persona que andaba ligera de equipaje, sin prejuicios, sin ataduras mentales y emocionales. Observé su humildad y sensibilidad. Es un hombre que acompaña a llorar y que escucha desde el corazón abrazando a los caídos, sin miedos ni temores.

Nos conocimos en marzo en el comienzo de la primavera y fue la señal perfecta de que se abrían nuevas esperanzas en la vida política dominicana. Seguimos juntos luchando día a día por el reconocimiento de Opción Democrática, seguimos caminando en la Marcha Verde, en las protestas sociales, por los derechos de las mujeres, por la igualdad y la equidad.  Llegamos juntos a Alianza País y desde ahí José Horacio decidió asumir una candidatura que cada día fue construyendo con un entusiasmo, con una convicción sin igual, inédita. José Horacio encarnó en hechos y actitudes el discurso, la intención de la Buena Política.

Bajo vientos y mareas, bajo la incredulidad y la desesperanza de un pueblo que entendía que no era posible hacer una campaña política con recursos humanos de gente voluntaria, de amigos y amigas, sin financiamientos de corruptos o de sectores de poderes interesados inició su camino, transparentando cada mes los pesos que entraban y salían. Bajo las premisas de fracaso, de lo imposible, de muchas mentes mediocres José Horacio remó hasta llegar al puerto soñado, merecido y ganado sudor a sudor.

Cada remo, cada nado lo fortalecía, lo empoderaba en la   gente que vio en la Buena Política una luz en el túnel de las tinieblas políticas, una esperanza en el horizonte, una posibilidad en los sueños, una emoción que conecta con el alma, una ilusión que hace vibrar al corazón.  Al momento en que escribo este articulo José Horacio tenía 12,500 votos a su favor y faltaban mesas por contar en la Junta Municipal del DN en la circunscripción 1, el más votado. Mi abuelo materno de alias Pelen, en su particular sabiduría cuando no entendía lo que pasaba a su alrededor decía: "no analicen mucho que eso es un fenómeno". Pues sí, José Horacio y la Buena Política es un fenómeno en la historia política de una candidatura congresual en nuestro país. Conectó con la gente de todas las provincias. Las redes sociales, principalmente Twitter preguntaban: "quién es ese ", "quiero votar por él". Conectó con esa juventud que pensaba que todo estaba perdido y que no había espacio para ellos a tal punto que muchos voluntarios se constituyeron en Guardianes de la Democracia para defender su voto.

Hoy José Horacio ha logrado el sueño común de mucha gente. Es la llave para que la Buena Política se siente en el poder legislativo, el poder de la representación democrática. Con José Horacio entran al Congreso Nacional los que lucharon y sacrificaron sus vidas por un ideal, los que estamos luchando por la democracia pendiente y los que vendrán para ser guardianes de la democracia deseada y merecida.

La democracia comienza a florecer y a respirar, José Horacio y la Buena Política le ha dado oxígeno y aromas frescos. Con esta candidatura no solo gana Alianza País, gana el país. Que viva la Buena Política, La celebro.

a autora es abogada y docente universitaria.


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