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Hna. Verónica De Sousa

Hna. Verónica De Sousa


III Congreso Internacional de la Palabra de Dios, en República Dominicana


  • 21.10.2019 - 06:48 pm

Ante todo, ofrezco mis excusas a los lectores de esta columna de opinión, dado que, por una situación personal, no he podido asistir a este encuentro semanal con ustedes.
   
Como muchos saben, el sábado 19 de octubre se realizó el III Congreso Internacional bianual de la Palabra de Dios, bajo el lema: “La Palabra está cerca de ti” (Rm 10,8)… Podría contarles de qué fue el encuentro, pero deseo compartir, más bien, mi experiencia en torno al mismo.
   
Debo decirles que, al inicio, este evento lo llevó adelante otra persona. Y dado que no podía continuar con ello, dejó a un equipo encargado y un exhaustivo orden de cosas para que todo saliera “perfecto”.
   
Y he allí mi primer aprendizaje: cuando confío algo a alguien debo hacer honor al acto de confianza en sí mismo. La otra persona no defraudará mi confianza, si bien, quizá, hará las cosas a su modo. La diversidad no es un impedimento, y la creatividad con la que las personas resuelven las dificultades que se presentan en el camino es muy amplia. Trabajar en equipo, confiar en él, admirar la capacidad de resolución de problemas y agradecer la vida donada en cada paso que damos... ¡eso es parte de la dinámica de la vida!
   
La segunda enseñanza viene de la misma Iglesia Arquidiocesana. A ella agradezco la presencia no invasiva, la claridad de criterio, la palabra oportuna y el apoyo incondicional. Me sentí profundamente Iglesia, en comunión, todos apuntando a la misma finalidad: sostener el esfuerzo realizado a favor de los hermanos que se beneficiarían con estas conferencias. En el ambiente caótico del mundo esta semana, donde por doquier vemos la incapacidad de dialogar y llegar a consensos; alzamientos, saqueos, manifestaciones violentas… ¡qué hermoso signo profético da la Iglesia, caminando en comunión! La comunión eclesial no es ilusa; se enfrenta, a veces, con desavenencias y discrepancias, pero no teme al diálogo o la confrontación, reflexiona juntos, incluso reconsidera las cosas y admite equívocos.
   
No quiero decir que el Congreso fue un “éxito”, porque eso es colocar los ojos solo en lo aparente y circunstancial. Pero sí diré que fue bendecido y que fue instrumento de bendición en la vida de muchos, comenzando por la mía.
   
Hoy, soy portavoz de las Hermanas Paulinas, para agradecer: primero, al Señor, por la realización de este evento, vivido en profunda comunión con la Iglesia local y enmarcado en la Misión Bíblica Católica que desarrolla la Iglesia en República Dominicana, que nos permite colaborar con ella en la formación bíblica de los agentes de pastoral. Y sin dar nombres, pues serían muchos, también agradecemos a la Sociedad de la Palabra Multimedia y al Arzobispado de Santiago. A la gente de Emaús, servidores por vocación, que nos han ayudado. A la gente del grupo “Cristo 911”, quienes nos brindaron color, ritmo y música. A las Instituciones que aportaron para sostener los gastos. A las personas que hicieron algo, por pequeño que parezca… a todos les digo: ¡Gracias! Su ganancia está arriba, en el Cielo.
  
 Sigamos abriendo caminos a la Palabra de Dios, para que ella “corra y se extienda” (M. Teresa Merlo) e ilumine toda realidad. Los padres de la patria no se equivocaron cuando la colocaron en el centro de nuestros símbolos patrios…



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