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Fausto García

Fausto García


Hasta pronto Alina… Adiós princesa…


  • 10.08.2020 - 12:00 am

“Siempre tengo algo por hacer, pues no tener nada que hacer, es algo por hacer¨. (Fausto García). 

Nacida el 5 de noviembre del 1986, y siendo las 5:33 a. m., del 4/8/20, (a los 33 años y a los 33 minutos de esa hora) acaba de ser llamada por Dios, mi hija Alina, luego de luchar por más de dos años con un cáncer.  

Lo más lógico y normal, desde el punto de vista biológico, es que lo primero cumpla su ciclo de vida antes que lo segundo o tercero, al menos en el caso de las especies. De ahí que lo más común es que los hijos entierren a sus padres y no al revés. No obstante, como excepción, para confirmar la regla, a muchos padres les toca despedir a sus hijos. 

En mi caso, Dios me regaló una frase, entre otras muchas, que siempre llevo conmigo y que incluso uso como base de orientación o cambio de rumbos, de muchos que se ahogan en un vaso de agua, como dice el refranero popular. Esa frase es: “La vida existe y termina entre un paréntesis: nacer y morir”.  El primero es nacer y el segundo, morir. El primero se da con la concepción y el segundo con la muerte. Esto significa, al menos para mí, que solo hay dos acontecimientos grandes en la vida del ser humano: nacer y morir. Es un acontecimiento grande nacer, pues es la vida un milagro y el hecho tan solo de nacer, antes millones de abortos que se dan en el mundo anualmente, lo hace más milagrosa. Y es un acontecimiento grande morir, porque esto implica extinguir para siempre –al menos aquí en la tierra, algo tan grande, bello y valioso, como lo es la vida. San Pablo llego a decir que “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. 

En conclusión, lo que quiero significar con mi paréntesis, es que fuera de él, vale decir, de nacer y morir, por grande que sea o aparente ser cualquier otro hecho o acontecimiento, nunca lo será como ninguno de aquellos dos, será siempre pequeño.  Y si a aquellos nos sobreponemos, que son los más grandes, con más razón, tenemos todas las condiciones para sobreponernos a los demás vaivenes de la existencia humana. Es como dice la expresión “Por grande que sea el río, desemboca en el mar” y allí se confunde con el agua salada, llegando a perder su color y sabor. 

No hay palabras para definir la vida.  Por ende, tampoco las hay para definir las implicaciones de los hijos en la vida de los padres. El 24 de junio de los corrientes, al pensar y recordar a Alina, en la mañana temprano, me vino a la mente una canción de José José, titulada Adiós princesa. La puse a sonar e hice un símil de ella con la boda del cielo y se la dediqué en ese momento. Le cambié cuatro palabras por (color, dolor, cielo y por siempre), la imprimí y guardé.  La intención fue dedicársela. Al llegar a USA para verla en julio, pude cumplir mi deseo. Hicimos un precioso encuentro de familia, se la dediqué, la cantamos en You Tube y disfrutamos un gran momento.  Eso fue el día 8 de junio 2020. Ella pidió la palabra para decirnos que: “estoy contenta y muy agradecida porque están aquí conmigo. Estoy agradecida por todos los que están aquí conmigo y estoy muy feliz. Estoy contenta, feliz como siempre. Quería hacer esto de estar aquí con ustedes, quiero pedirles perdón y darles las gracias a todos los que han estado conmigo, en estos últimos días y en esta batalla que mo ha sido fácil, y están aquí conmigo. Celebramos hoy la vida, cuando parta no quiero ropas negras ni de colores, blancas todas. 

No los quiero tristes a ninguno, sino alegres, feliz, pues de eso se trata la vida, me voy tranquila, esta es la celebración de mi boda, como dice mi papa…”

Con estas palabras suyas, ella nos dice y yo le digo: Hasta pronto Alina… Adiós princesa... Aprovecho entonces para agradecerles a todos ustedes sus oraciones, seguimientos y compañías emocionales o sentimentales y de todo tipo, brindadas en estos últimos meses, incluyendo a todos los que tuvieron que lidiar con ella en forma presencial a lo largo de todos los tratamientos, desde el principio hasta el final, muy especialmente a la familia Rosario. 

Lo que quieran expresar sus sentimientos, tienen la libertad, y de ante manos se los agradezco, pero entiendan el mensaje de ella, que es a la vez el mío, no se apenen, no se aflijan, no sientan dolor, no se entristezcan, no se lamenten.  Denle gracias a Dios por la vida que le dio y por la visión y fe que tuvo, incluyendo que pudo prepararse espiritualmente, con los sacramentos de ocasión.  Tenía una fe más grande que la mía. Mientras tuvo el conocimiento normal, nunca desmayó ni tuvo miedo, aseguraba haberse entregado a Dios y haberse abandonado a Él. De paso rezaba la oración del abandono de San Carlos Foucauld.

En mi caso, el diablo me tentó, pero vencí la tentación. En un momento quise preguntarle a Dios que por qué a ella.  Pero gracias al mismo Dios, no lo interrogué, y le dije que aceptaba su voluntad, y fue lo que hice desde el principio y ahora al final, lo confirmo y le doy las gracias.  De ella, una guerrera de la vida, tengo mucho que contar, pero para no cansarles, les dejo con una de sus últimas anécdotas. A mamá (q.e.p.d.) yo le cortaba las uñas durante su enfermedad de 13 años. El día que murió, ya muerta en la casa, también se las corté. Alina, de alguna manera recordaba esa costumbre mía, y aún ya débil, me dijo, venga acá, siéntese ahí y présteme el cortaúñas, que le voy a cortar las uñas, pues están largas, y no se preocupe, que no lo voy a cortar como hacia usted con abuela. “Con el alma colgada de las nubes”, no tuve más remedio que acceder. Mientras llevaba a cabo su labor, solo decía en silencio, Dios mío, esto no estaba en el programa, y todo porque esperaba que en cualquier momento me cortara. Dándome cuenta que tenía poca visión, le dije, ponte los lentes, y me dijo veo menos con esos.  Por fin, con mi alma colgada, finalmente respiré cuando me cortó la última y no me cortó. Así era de tremenda, por tanto, Hasta pronto Alina… Adiós princesa... Para los que quieran recordarla con alegría u otras cosas, pueden oír la canción: https://www.youtube.com/watch?v=TX2S_tCSEuc

Por lo que les dije y acaban de leer, no dejen de ser ustedes, no repriman sentimientos o emociones, lloren, ríanse, alégrense, canten, en fin, por mí no dejen de ser ustedes, y por ustedes, no dejen de ser ustedes, sean simplemente ustedes mismos y nadie más. Por lo de la pandemia haremos servicios fúnebres con amigos y familias cercanas aquí mismo en USA. Abrazos, mil gracias…y como amante de la vida y la naturaleza, ahora mismo aquí cae tremendo aguacero.


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