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Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Hasta la Semana Santa tiene Coronavirus


  • 09.04.2020 - 12:00 am

La Semana Santa se ha teñido de coronavirus. Los hospitales están llenos de enfermos, las personas han tenido que permanecer en sus hogares; muchos se encuentran aislados para detectar posibles contagios, pero en medio de esta realidad volveremos a recordar la pasión, muerte y Resurrección de Cristo, la cual, no será anulada por esta pandemia que tiene al mundo a prueba en su sistema de salud, en su economía y en la disponibilidad de las personas para ser solidarias en tiempos difíciles. 

El coronavirus ha suspendido todo: playas, ríos, paseos, vacaciones, actos religiosos, meditaciones, etc. Nos llevó a cambiar las fichas del jugar, nos bajó de la nube, nos trasladó a nuevos senderos. Al parecer, nos cambió el mundo en fracciones de segundos, redujo todas nuestras posibilidades a su mínima expresión, dejándonos únicamente lo necesario: familia, comida y salud. El coronavirus hizo que recordáramos aquella frase, “Hay que estar listo para todo lo que venga en la vida”. Porque en cualquier circunstancia el ser humano debe reinventarse para poder sobrevivir y no dejar morir la esperanza que Dios ha depositado en su corazón.  

La actitud positiva es importante en estos momentos de crisis, pues ya lo dice el refrán: “A malos tiempos, buena cara”. Lamentarse de lo que solíamos hacer y que dado los acontecimientos que nos ha tocado experimentar, ya no es posible realizar, no nos conducirá a ninguna parte. Tampoco llenará nuestros vacíos interiores ni mucho menos nos dejará satisfecho. Todo lo contrario, nos quitará el ánimo y las fuerzas para ver la vida con ojos nuevos. Lo que sí podemos hacer es aprovechar “el aquí y el ahora” para descubrir nuevas cualidades que nos permitan adaptarnos y reinventarnos, y poder así reconocer de la valía con la que estamos hechos.  

Creo que lo más importa, aparte de la familia, la salud y tener lo básico para vivir, es encontrar el rostro de Cristo que camina entre nosotros en Semana Santa. Porque, ¿quién sabe más de dolor, sufrimiento y sacrificio que el mismo Jesús? Por eso, sacar un rato para meditar el gran gesto de amor que tuvo el Maestro por la humanidad, es propicio para llenar nuestro espíritu de fortaleza. Él, siendo rico se hizo pobre, y tomando la condición de esclavo pasó por este mundo haciendo el bien. Es decir, el Señor no le corría a las dificultades, asumió con valentía y coraje  cada situación de la vida para que luego continuáramos sus huellas. 

Que el miedo, el pánico y todas las realidades pesimistas que nos podrían llegar, no provoquen que perdamos la dirección de encontrarnos con Jesús en el camino hacia la cruz. Que estemos atentos para verlo pasar por nuestras calles y por nuestras ciudades, para expresarle como el bueno ladrón que estuvo a su lado: “Jesús acuérdate de mí cuando comiences a reinar”. Ahora no solo se lo pediremos de forma individual, ahora lo haremos de manera colectiva, “Señor, no nos olvides en esta pandemia, por amor de tu nombre”. 


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