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Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Hablando en plural y en mayúscula


  • 01.10.2020 - 12:00 am

El tiempo que estamos viviendo nos ha cambiado el esquema cotidiano que teníamos. Ahora se ha magnificado lo digital. La máquina buscando superar al hombre. Lo que antes era solo una opción, cada vez más se vuelve necesario. Ya hoy, son muchas las personas que se ganan la vida por las redes sociales, por YouTube y otras vías que ofrece el internet. Mientras que otros, han tomado estas ventajas para el aprendizaje personal como profesional, y la gran mayoría, las  utilizan para continuar socializando con personas de otros lugares del planeta. 

Lo presencial, el contacto físico con otras personas, la cercanía con los familiares y amigos, aunque no puede ser sustituido del todo, queda poco a poco delegado a lo tecnológico. Lentamente, pero con prisa, vamos observando la necesidad de la presencia de los seres humanos en estos momentos de crisis sanitaria. Vamos despertando y dándonos cuenta que era realmente verdad lo que decía Aristóteles, “somos animales sociales”. Siempre la existencia de los demás en nuestra vida es oportuna, una ocasión para la complementariedad, que pese a los tragos amargos que se pasan en la existencia, la vida sigue siendo maravillosa.

Sin embargo, no nos podemos aferrar a lo digital, porque jamás sustituirá la interrelación humana. Por eso, la circunstancia en la que ahora estamos sumergidos es distinta. Es un reto seguir luchando en la realidad en la que nos encontramos. Ya no es lo mismo, y aunque añoremos un lugar o un espacio igual al tenido antes de la pandemia, es una utopía pensar o creer que volveremos a estar idénticamente como vivíamos anteriormente. Lo que sí vamos a tener es un mundo más humano, o más ingrato. De esta salimos más fuertes o con más debilidades. Todo va a depender de la conciencia colectiva de todos. 

La frase conocida que dice, “La unión hace la fuerza”, se está convirtiendo en la fuerza motriz que nos está guiando en estos momentos, porque cada día las personas  siguen muriendo a causa de este virus. Esta es una de las razones, por la cual, la solidaridad humana es la que está salvando vidas, la que nos está haciendo entender lo valioso de la coherencia, estar con los demás en las buenas y en las malas. Por eso suelen decir las personas, “Uno sabe lo que tiene, cuando lo pierde”. Por tanto, tomar conciencia del alimento vital que tenemos, es un don, una gracia. Un privilegio incomparable. 

Resumiendo. Podemos hacer bromas, entretenernos, pasar ratos agradables, pero sin olvidar que hay gente sufriendo, llorando y perdiendo a sus seres queridos en cualquier momento del día. Que existe una gran cantidad de individuos que han perdido sus empleos y ahora no encuentran qué hacer. Es entendible hasta cierto punto, botar el golpe, pasarse un rato en el internet, para no permitir que la pandemia nos afecte en su totalidad. Ahora, cuando descansemos, volvamos al mundo real para sentir el calor humano, aunque se guardando el distanciamiento social. Así sabremos que estamos vivos y que las redes no nos han enredado del todo. 


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