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Fundación Autismo en Marcha

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Habilidades sociales en jóvenes con autismo


  • 22.04.2019 - 06:54 pm

Uno de los desafíos más significativos para las personas con Trastornos del Espectro Autista  es la dificultad en la interacción social. Esta “barrera” puede llevar incluso a las personas con autismo de más alto funcionamiento a cometer un mal desempeño social que puede causarle todo tipo de problemas. Como ejemplo de ello podemos encontrar que estas personas pueden herir los sentimientos de otra sin darse cuenta, realizar preguntas inadecuadas, comportarse de forma extraña ante otra persona que desconoce su condición y, en general quedar expuestos a situaciones de hostilidad, burla, acoso y aislamiento social.
   
Es común que madres, padres y profesoras pongan el acento para que las y los jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), sobre todo los que tienen un alto funcionamiento, puedan alcanzar un buen desempeño en todo lo relacionado con el rendimiento académico. La integración escolar se convierte entonces en el mayor objetivo, con el riesgo de pasar por alto el desarrollo de las habilidades sociales.
   
Todo el énfasis puesto exclusivamente en el logro de los procesos de aprendizaje provoca que los adolescentes queden a la deriva, excluidos de todas las dinámicas que se llevan a cabo en los recreos y los demás espacios no estructurados, transformándolos en entornos sociales que se vuelven sumamente complejos de habitar por carecer de las herramientas y el entrenamiento adecuados.
   
Por otra parte, esta falta de integración que muchas veces deriva en episodios de maltrato escolar o en inglés "bullying", malos entendidos, aislamiento, ansiedad y depresión, podrá a su vez repercutir negativamente en  lo académico, traduciéndose como malas calificaciones o ausentismo.
   
Para poder superar estas falencias, los jóvenes deben ser capacitados de forma explícita y tener la oportunidad de practicar una y otra vez con la debida orientación y persistencia a través de un programa de entrenamiento adecuado. Las habilidades sociales que estos adolescentes puedan cultivar serán de vital importancia para su futuro laboral y comunitario.
   
En nuestra Fundación se lleva a cabo un proyecto de manejo de habilidades sociales con los adolescentes y jóvenes que cada semana asisten. Las clases son muy estructuradas y las habilidades se dividen en pequeñas reglas y pasos de etiqueta social que brindan a los adolescentes las acciones específicas que pueden tomar en respuesta a una situación social determinada

Este programa lleva tres años en funcionamiento con muy buenos resultados y se caracteriza por enseñar las técnicas de socialización utilizadas comúnmente por los adolescentes tipo, y no lo que los adultos piensan que los adolescentes deben hacer. Producto de dichos aprendizajes son las salidas a centros comerciales y de arte, visitas a negocios y restaurantes Talleres de creatividad y elaboración de alimentos que les permiten interactuar con diferentes personas y medios para poner en práctica las habilidades sociales aprendidas o modificadas.

Ante la necesidad del manejo del tema en cuestión.
   
El entrenamiento de las habilidades sociales, más allá de la metodología, tendrá verdadero sentido a partir de la creatividad con que padres, docentes y terapeutas logren mantener vivo el interés de los y las jóvenes, y les ayuden a percibir el valor y el sentido que pueden adquirir los procesos comunicativos con el entorno. En este sentido, cada familia, cada institución y cada proyecto humano deberán animarse a construir sus propias respuestas.


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