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Samuel Reyes

Samuel Reyes


Gorilas y chimpancés


  • 14.11.2020 - 12:37 pm

En la serie de televisión estadounidense de los años 70, El Planeta de los Simios en su episodio 8, los protagonistas caracterizaban un chimpancé y 2 humanos. Una chimpancé se enamora de uno de los humanos porque era ciega y se dejó llevar de su seductora voz masculina. El episodio lo titularon “La Decepción”. Para explicarle el error el propio humano del equívoco le narra la historia bíblica del engaño que Jacob trama contra su anciano padre Isaac para robarle la bendición que le correspondía a su hermano Esaú por ser el hijo mayor. Aquellos eran tiempos en el que aún las películas inculcaban valores y principios éticos y morales. Hoy en día las cosas han degenerado tanto que la gente ve a estos hermanos simplemente como símbolos de la lucha por el poder. En la película citada, los simios eran civilizados y los humanos animales. Los simios se dividían en gorilas que eran rudos, armados y primitivos en sus modales y chimpancés caracterizados por ser sabios, prudentes y pacíficos.      

En asuntos de creencias e ideologías siempre ha existido una dicotomía de perspectivas. En la crisis poselectoral norteamericana también persiste dicho dilema y no hay manera de resolverlo sin dejar insatisfecha a la otra mitad de la población estadounidense porque luce rabiosamente polarizada. Los negros nubarrones sobre el proceso se veían a lo lejos en el horizonte. En las semanas previas a las elecciones hubo enfrentamientos verbales muy acentuados y con grandes discrepancias entre los dos principales candidatos presidenciales, donde se vislumbró su radical división de criterios encarnando la desunión de la nación sobre cómo afrontar sus problemas más apremiantes. Donald Trump y Joe Biden simplemente se detestan entre sí y aparentemente representan el sentir interno de millones de sus seguidores con pensamientos belicosos. 

La gran decepción de las elecciones es que afloró la realidad aciaga de que la principal conspiración contra la pureza de las elecciones del Coloso del Norte y la mayor mancha para su hasta ahora ejemplar, pero no perfecta democracia es el carácter de sus actuales líderes. En la historia bíblica si bien Esaú vendió su primogenitura por un guiso de lentejas, Jacob obtiene la bendición con engaño.  

Aunque no se puedan probar las posibles irregularidades lo cierto es que se ha arrojado un manto de duda al proceso electoral del pasado 3 de noviembre en la tierra de George Washington. 

La moraleja de todas las películas tituladas como El Planeta de los Simios es siempre que los humanos destruyeron su civilización y eso dio lugar a que los simios, inferiores en su estado animal se superaran y sometieran a los humanos a un dominio férreo y cruel.  

Esperamos que las diferencias entre los buenos republicanos y demócratas se resuelvan dignamente, y que lo mismo suceda en Perú, así como en Bolivia, Chile, Venezuela y Haití y en todo país donde haya conflictos radicales para que nuestro mundo no se convierta en un verdadero Planeta de los Simios dominado por las dictaduras ideológicas.   


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