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Miuris (Nurys) Rivas

Miuris (Nurys) Rivas


¡Feliz cumpleaños María Aybar Maclean!


  • 17.11.2020 - 12:00 am

Donde te encuentres en este día, necesariamente te llegarán estas letras que brotan  de mi corazón al tuyo.

Hoy estarás feliz celebrando tu cumpleaños y quiero sumar a esa alegría, el regocijo que albergo por ti.

Quiero hablar de María Aybar Maclean, ella es la hermana  a la que no me unen lazos de sangre, la amiga por la que opté y que a tantos años de amistad, agradezco a la vida.

Convocaré a tu hija Elizabeth para que sea portadora de este testimonio de cariño que te dedico para celebrar tu valiosa vida, con solo nombrarte, empiezo a recibir emocionada, el cúmulo de anécdotas y recuerdos que nos unen.

Parece que fue ayer cuando nos conocimos, cuando sentí la necesidad de buscar  luz en tu sabiduría religiosa, fue el artículo de tu columna en este mismo periódico sobre el vuelo del espíritu, el que me hizo indagar sobre ese mundo abstracto del alma al morir.

Las reuniones se convirtieron en una cita obligada, cada martes era infaltable en vuestra casa, confieso que antes de conocer a Donald y a ti no conocía detalle alguno sobre los Baha’is, fue en aquellos encuentros que empecé a conocer obras y vida de Baha’ullah, Abdu'l-Bahá y otros nombres destacados de la Fe Baha’i.

Antes de cada ciclo de lectura, solíamos sumirnos María y yo en profundas conversaciones, confesiones y preguntas por mi parte, deseo de servir de apoyo por la tuya, todo se conjugó para que el paso de los días fuera tejiendo esa red fuerte que nos mantiene unidas por la amistad hasta el presente.

Amistad que también incluía a Donald, reunidos junto a los asiduos asistentes, las horas fijadas para el ciclo de preguntas y respuestas, se hacía corto. No podría olvidar los brindis de los Maclean, todo era producto de las manos laboriosas de esta singular pareja de esposos conocidos y queridos por todo Santiago. Cómo olvidar el té de manzana, canela y jengibre, era un momento esperado para asaltar las bandejas.

Este espacio no es suficiente para expresar en primer lugar, el afecto entrañable que me unió a Donald Maclean, lazos que María y yo continuamos estrechando a distancia, al igual que aquellos encuentros inolvidables en actividades de Santiago, nuestra gozada en los aniversarios de La Información. Correrías nocturnas en el jardín de Eunice González, viajes a Jarabacoa, Villa Trina a visitar a la familia de Magda y Lilian Viñas, a la capital al teatro La Fiesta del Hotel Jaragua, reuniones maravillosas en casa de Juanita Pichardo… ...

Gracias Dios por esta memoria fotográfica que me permite revivir cada detalle en el Gran Teatro, Casa de Arte, La 37 por las Tablas, Hogar Nueva Esperanza o el día de convivencia familiar en Licey, sin duda muchas de estas personas me habrán olvidado, yo en cambio recuerdo con afecto a toda esa gente maravillosa que conocí teniendo a Donald y María Maclean como mis edecanes.

Ella era al principio “doña María”, durante un tiempo así le llamaba, a Donald señor Maclean, hasta que un día María con su manera directa de hablar me dijo lo siguiente: “Carmen (mi primer nombre, así me llama) si tu llamas a otras personas que conoces menos que a mi por su nombre, porqué no me hablas sin el doña por delante”, a partir de entonces ellos empezaron a ser María y Donald, sin don, ni doña.

Hoy tengo la tarea de hacer una petición especial, pediré a Baha’ullah salud y felicidad para ti hermana, amiga del alma ¡Anhelo tanto volver a abrazarte! 


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