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Luciano Filpo

Luciano Filpo


Expectativas del Nuevo Año


  • 08.01.2021 - 12:00 am

En la tradición occidental se despliegan innúmeras expectativas entre el final de un año y el inicio del otro. Casi siempre esto se inscribe en la cosmovisión judeocristiana de construir fe, esperanza y espíritu positivo. En la nación dominicana el presente año arranca en el marco de la incertidumbre generada por la pandemia, los esfuerzos inauditos e ingentes que hacen los agentes de la producción para reactivar la economía no obstante los factores adversos generados por el rebrote de covid-19, pero sobre todo la postura estoica, desafiante, indiferente a los protocolos sanitarios establecidos por el Ministerio de Salud y sugeridos por entidades como OMS y OPS. En el confuso ambiente que se observa en la ciudadanía, se adviene una luz en el camino, se han iniciado los procesos de vacunación, no es la panacea, pero generará tranquilidad, sosiego o el llamado efecto placebo.

Se está vacunando en EEUU, México, Puerto Rico, Argentina, Costa Rica... La formación ciudadana del dominicano promedio está en cuestionamiento, la cultura autoritaria reflejada en las calles, centros comerciales y otros lugares de esparcimiento pone de manifiesto el desafío a los protocolos y normativas, la confrontación con la autoridad; el dominicano aparenta vivir el problema existencial más agudo que en otros países, se ha colocado la chercha, bebentina y comedera por encima del distanciamiento, hay que mejorar la formación ciudadana y convivencia civilizada de la población, a largo plazo, no se logra de un día para otro. Es un desafío del sistema educativo y de otras instituciones, formar seres humanos para la democracia...

Por otro lado, el presente año trae la expectativa ciudadana de que se profundice la lucha contra la corrupción, que se adecente la práctica política, que los actores de la vida pública se acostumbren a brindar cuentas, a ejercer la función pública con transparencia, honestidad y eficiencia. La creación de un ministerio público independiente será garantía para que los corruptos de ayer tengan que comparecer por ante la justicia, así como quienes ejercen el poder en la actualidad. La corrupción administrativa es un flagelo social que alimenta a pulpos, rémoras y lumpen; que se lleva la esperanza de eficientizar la salud, educación, agua potable, electrificación, recreación y otras funciones públicas. La corrupción deja sin pan a muchos hambrientos y es un factor que amenaza como Espada de Damocles la institucionalidad de cualquier país. Los esfuerzos que se observan para perseguir y detener el instinto corrupto de los políticos dominicanos es loable y plausible por parte del Ministerio Público.

Queda en manos de la sociedad civil y grupos organizados seguir apoyando la misión de las autoridades correspondientes que hacen ingentes esfuerzos por adecentar la vida pública. Otra expectativa para el presente año es lo relacionado con los programas de ayuda para mitigar los efectos pauperizantes del covid-19. Muchos programas sociales existían previo a la pandemia, dichos programas tenían un carácter asistencialista e instrumental. En la presente gestión gubernamental se plantea mantener los programas sociales pre pandemia y los post pandemia, se mantienen hasta abril, con algunos recortes. Las políticas sociales existen en el primer y tercer mundo y otras denominaciones de países que puedan existir.

Dichos programas son hasta sugeridos por entidades como el BID y el BM. Los mismos ponen de manifiesto la fragilidad y vulnerabilidad de grupos sociales marginados que requieren de la caridad o la solidaridad pública. Estos programas de asistencia deben promover la superación de la gente, salir realmente de la pobreza. No es posible la existencia sin límites de los programas sociales asistencialistas e instrumentales de la voluntad de la ciudadanía. Los pasados gobiernos decían haber sacado a la gente de la pobreza, pero se mantenía la ayuda. Un ciudadano debe encontrar un empleo digno, esa debe ser la función de las agencias sociales del gobierno o provistas por instituciones y empresas privadas. Hay qué eficientizar el gasto público, reducir a la mínima expresión las prebendas y canonjías colaterales a la función del servidor público.

Por otro lado, se está ante la sociedad del simulacro, la postverdad y el espectáculo. El poder de las redes sociales ha creado una aldea global donde se construyen realidades imaginarias con sentido de verdad, la falacia se ha hecho verdad ineludible. La sociedad actual asiste al espectáculo virtual y la construcción de un circo mediático que desplaza la realidad desde su entorno propio al escenario de los medios digitales. El simulacro es más importante que la construcción material de la realidad, la percepción procura desvirtuar el sentido de la existencia. También la nueva coyuntura mediática requiere del trabajo crítico de los hacedores de opinión, así como de receptores con discernimiento y capacidad para la comprensión de la realidad.

Otro elemento que no ha dado tregua al nuevo año son los feminicidios. Los primeros días del joven año se estrenaron con feminicidio suicidios. Las políticas de violencia de género deben promover soluciones preventivas, tomar medidas para reducir la violencia social y controlar las condiciones que generan crispación y confrontación social. La sociedad está plagada de condiciones que generan violencia hacia la mujer: música misógina, propaganda con tendencia al etiquetaje. Como se maneja el tema del aborto también lacera los derechos de las mujeres. Es un desafío de este año la prevención o reducción de la violencia de género.

El autor es Dr. en Educación.


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