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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


Estad quietos, y conoced que yo soy Dios


  • 24.03.2020 - 12:00 am

El salmista David en su oración matutina (Salmo 3) estando en tiempo de angustia, evoca clamando el siguiente grito de guerra: “Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío.” En el versículo 4, él reconoce que Dios siempre responde, por lo que, en el versículo 5 declara lo siguiente: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”. Decir estas palabras en un campo de batalla, en momentos de guerra, eso es confiar. 

Tanto en las declaraciones del Salmo 3 como en el Salmo 4, David venía enfrentando persecuciones, asedios, sufrimientos, injusticia y opresión; y hubo un momento que el panorama se hizo mucho más engorroso, pero sabes qué, él cambió su actitud en sus más difíciles circunstancias, y es cuando al orar reconoces que necesitas confiar en Dios. Es en este momento cuando clama por preservación de él, su ejército y el pueblo, y comienza alabar a Dios por una perspectiva veraz, y termina reconociendo la fidelidad de Dios: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré, Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” Dios no se ha ido, Él está contigo, solo cree.     

En momentos de tanta incertidumbre entendamos que no estamos solos, el Señor está con nosotros, Él no nos dejará ni nos desamparará. Somos tan especiales para Él que no permitirás que nadie nos haga daño y que nadie nos destruya, somos ovejas de su prado. Por tanto, estemos confiados, vivamos estos días de pruebas que nos ha tocado en la paz de Cristo, evaluando la vida de Cristo en nosotros; leyendo la Biblia y conectándonos en la espiritualidad fraterna con nuestros hermanos de la fe, familiares y amigos; hablando con una palabra de esperanza aquellos que no conocen del Señor.  

Aprovechemos este tiempo para conocer más de Dios, y entender más de Sus planes y proyectos. Algo muy importante es, estar claro de lo que somos, somos hijos. Cree usted que luego de Jesús morir en la cruz del Calvario, derramar su sangre para remisión de nuestros pecados y resucitar al tercer día, y estar sentado a la diestra del Padre, va a permitir que nos arrebaten de sus manos, y que disloquen o anulen Su plan divino con la humanidad, no, eso nunca. Por eso les exhorto mis amados a permanecer quietos y confiados. Son tiempos difíciles, es cierto, pero ahora es donde se está probando nuestra fe, de saber si en verdad estamos creyendo a la Palabra y/o si estamos confiados en las promesas del Señor; recordemos que todo pasará menos Su palabra. Estos acontecimientos no le son ajeno al Señor. Él tiene el control.

No estamos solos, no importa lo que se levante, todo esto es pasajero. El hombre no está autorizado para eliminar la raza humana, mucho menos los hijos que fuimos comprado con la sangre de Cristo. Oiga, nadie puede con los planes y propósito de Dios, todo esto acontece para que estemos apercibidos y podamos fortalecernos en Él.

No podemos asombrarnos de los hechos que están aconteciendo ni de los que han de venir, porque no son más que la antesala a la derrota de los sistemas fallidos de este mundo que están colapsados, y esto lo dice la Biblia. El mismo hombre está jugando a ser Dios, pero para su perdición. Creen controlarlo todo, pero Dios los observa, y los deja, porque sus días están contados, y ellos tienen un límite pautados por Dios. Hoy dominan el mundo, y creen tener dominio, pero cuando llegue el juicio de Dios toda rodilla se doblará ante el Rey de reyes y Señor de señores, y tendrán que reconocer al soberano Dios; Dios de dioses.  

Seamos diligentes en escudriñar las Escrituras, pues ellas nos fortalecen, por ejemplo, en el caso de Noé y su familia cuando entraron al arca, la cual Dios le dijo a Noé que construyera, puede usted imaginar estar dentro de un arca sin poder observar tierra firme, y saber que al salir no encontrarán a otros sobrevivientes, porque toda esa generación pereció a causa de no arrepentirse ni escuchar la voz de Dios. Sin embargo, esta familia estaba preservada por confiar en Dios. Puede usted imaginarse esos días.

Lea despacio y creyendo cada palabra del Salmo 46, esto es glorioso:    

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.” Salmos 46


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