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Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos


En tiempos de Crisis, acércate con urgencia a Dios en oración


  • 02.04.2020 - 12:00 am

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.  Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y Castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.  Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.  Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.  No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,  ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.  Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.  Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.  Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación.  No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.  Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.  En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.  Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.  Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.  Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.  Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación." (Salmos 91:1-‬16)

La Biblia es la palabra de Dios y es el medio mediante el cual él nos habla. La oración es una de las bendiciones que Dios nos ha concedido para el oír todas nuestras necesidades, como él mismo nos enseña: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces."(Jeremías 33:3)

Dios, quien controla lo que existe en la tierra nos enseña cómo dirigirnos a él en oración: "Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis."(Mateo 6:5-‬8)

  Un siervo de Dios llamado Juan Bunyan, nacido en Inglaterra en el año 1628 definió la oración de esta manera: "La oración es el sincero, sensible y afectivo derramamiento de alma a Dios, por medio de Jesucristo, en el poder y asistencia del Espíritu Santo para las cosas que Dios ha prometido."

El Señor Jesucristo conoce a perfección lo que es el sufrimiento, angustia, tristeza y tiempos difíciles, y este último es el que está transitando nuestra nación y la raza humana en el mundo a causa del "Coronavirus (COVID-19)". Aprendemos de Cristo cuando antes de ser llevado a la cruz del calvario, él como Dios sabía todos los sufrimientos y angustias que él iba a enfrentar horas después allí. El te quiere enseñar en el huerto de Getsemaní a dónde el ser humano tiene que dirigir su mirada, presta mucha atención para que no pierdas el camino: "Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega."(Mateo 26:36-‬46)

Si nuestro bendito Señor y Salvador, el Señor Jesucristo usó el recurso de la oración, ¡cuanto más todos los seres humanos! Debemos tomar muy en serio la oración,  clamar al supremo creador que nos cuide y que tenga misericordia de nuestra nación y proponernos, no ahora, sino siempre, buscar el rostro de Dios en oración para que El nos  ayude en todas nuestras necesidades. El nos enseña y exhorta a que le busquemos: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.  He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.  Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.  Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,  así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié."(Isaías 55:1-‬11)

Ahora bien, al acercarnos en oración a Dios debemos estar conscientes de que estamos delante de un Dios 3 veces Santo, que El no es igual que los seres humanos, así que  nuestra oración a Dios debe ser con disciplina, y la misma debe de estar de acorde con la mente y voluntad de Dios: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?"(Mateo 7:7-‬11)

En este tiempo de Crisis y aflicciones, es tiempo de tener Un Encuentro con Dios.

-Todas estas citas bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960-


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