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Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto


Elisa Carrió y el coronavirus


  • 23.03.2020 - 12:00 am

A Luis José Rodriguez, Jhonny Guerrero, Omar Cruz, Hipólito Genao y Andrés Mejia Lizardo

Leia a Clarin de Argentina. Al ver las declaraciones de la exdiputada de la Coalición Cívica Elisa Carrió en la cual responsabilizó al presidente ruso Vladimir Putín de querer «quebrar a Europa en medio de la crisis por el brote pandémico del coronavirus». 

 Dejé por un momento de leer el libro escrito por Mario Vargas Llosa: El sueño del celta. 

Me recliné en mi asiento de lectura, me llevé mis dos manos a la cabeza y aspire profundo, me pareció que necesitaba oxigenar mi cerebro en un lugar tan amplio como Las Pampas. Pensé por un instante que lo interesante en esta noticia es Clarín y no Carrió. 

Entonces me aparté de la narrativa de aquel cónsul británico Sir Roger Casement que aparece en el libro de Vargas Llosa. La historia de Casement cautivó mi atención, sobre todo sus denuncias contra las atrocidades y abusos del sistema colonial existente en el Congo Belga, administrado por Leopoldo II, rey de Bélgica, donde las autoridades practicaban la tortura, mutilaciones, castigos corporales y asesinatos.

Las declaraciones de Carrió me conectaron con Mauricio Macri el dia que este apareció en las página de Clarín firmando un polémico decreto privatizando el deporte en el marco del ajuste neoliberal impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Argentina. 

No sé por qué se me ocurrió leer otro periódico que tenia a mi lado en el cual se mostraba un poema cuyo titulo en aquel minuto hizo que alejara la mirada de Clarin: A un despojo del vicio, de José Antonio Ramos Sucre. No me detengo demasiado  en este poema, más bien asocié el titulo con lo que sucedió  en Argentina durante el Gobierno de Macri.

   En el momento que leia a Clarín estaba comezando a leer el libro La peste, de Albert Camús y la historia de unos doctores que descubren el sentido de la solidaridad en su labor humanitaria en la ciudad argelina de Orán, mientras esta es azotada por una plaga.   

Lo que me interesa por curiosidad es Clarin, no Carrió, en razón a que Lilita está sentada en la nada, mientras que en Clarin hay un pensamiento aullandole sobre columna a los argentinos.

Lo revelado por la exdiputada macrita me lleva a formularme unas preguntas: ¿Qué dirían los chalecos amarillos franceses que tienen tantos años en las calles de París? ¿Qué dirían además los ingleses del Brexit?

Y en el mismo acontecer vuelvo a dudar: ¿Qué dijeron los griegos al Fondo Monetario y a Alemania? Me respondo y reparo seguidamente: Se trata del mismo Fondo Monetario que en los dias grises del Gobierno de Macri abrazó con cariño a la diputada «Lilita» Carrió.

Pero lo peor de todo fue que después de tanto cariño entre fondomonetaristas y macritas vino la fuga de capitales que da lugar hoy a incipientes procesos judiciales. 

A todo esto, la ficción de Carrió por asociar a Putín con el coronavirus me hizo pensar y me dije: hemos vivido tantos años, que uno se cura de espanto  y no le asusta ni le sorprende nada, sobre todo, cuando las expresiones vienen de un mundo contaminado con el bacilo de la política que trató de retrasar el proceso de desarrollo democrático y progresista de un pueblo como Argentina.

Intententar descifrar el motivo oculto que podría estar detrás de las declaraciones de Elisa María Avelina Carrió, conocida como “Lilita”, exdiputada de la Nación por la Ciudad de Buenos Aires y expresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de aquella Nación, seria ignorar que el jefe politico de Carrió condujo a la Argentina a una crisis monetaria y endeudó el país con prestamos a través del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Y ahora la exdiputada Lilita Carrró trata de hacerse la graciosa haciendo denuncias sin sentido como la que acaba de formular ligando al presidente ruso con el coronavirus, lo cual significa un absurdo.  Imagino que muchos periodistas de Clarin tuvieron que reir con la ficción de Lilita, pero para la linea informativa de Clarín Carrió es noticia.

Carrió tambien señaló en Clarín, ---!siempre en Clarin!---, que el presidente Donald Trump:  "Es un aprendiz de payaso frente a Putin, como lo fue el ex primer ministro del Reino Unido, Neville Chamberlain". Es como si sospecharamos que Macri es Carrió y las ideas de Clarin son las ideas de Carrió .  No es que yo lo piense asi, pero si entran como personajes a La ciudad y lo perros podrían verlo de esta suete por disciplina ideológica, desde luego.

En aquel colegio de la citada obra de Vargas Llosa, Clarín seria la rectoría. Con Lilita perderia mi tiempo, puesto a que con la exdiputada sería oír conferencias en una lengua que no se conoce. 

Una vez viajé desde Nueva York a Buenos Aires en tiempo de Macri y de Elisa y encontré la ciudad llena de dormidos despiertos que no escapaban realmente a su suerte sino esas pocas veces en que, por la noche, su herida, en apariencia cerrada, se abría bruscamente, como diría Albert Camús. 

En cambio, vi las puertas de Clarín abiertas y una diputada que entraba con su boca cubierta con una máscara color blanco, a pesar que el coronavirus no habia llegado a la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, distante de Wuhan, en el Cono Sur, el genio oscuro de Clarín, hizo como Dalí cuando se enteró del asesinato de Lorca, no dijo: !Olé!, sino !Putín!, cuando se reveló el coronavirus en el mundo.

Luego de las declaraciones de Lilita Carró, se vío salir de Clarín una exdiputada, esta vez con su boca descubierta, con un rostro siniestro, como si fuera La mujer de Judas, de aquella telenovela mexicana.

Después de leer a Mario Vargas Llosa, a Albert Camus y el poema de José Antonio Ramos Sucre, pensando en Clarín me dio en leer El Club de los execrables de Malcolm Otero y Santi Giménez, que explora el lado oscuro de diversos personajes.


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