Comentarios Recientes

0
Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos


El Señor Jesucristo llama a 4 débiles personas


  • 10.09.2020 - 12:00 am

“ Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.  Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.” (Marcos 1:14-‬20)

Dios nos creó para que lo exaltáramos y glorificáramos y también para que su glorioso nombre sea reverenciado por toda la creación, ya que separados de él nada podemos hacer. Este virus ha puesto a prueba el poderío que muestran las grandes potencias, y ese poder humano se ha quedado corto con relación a la gran cantidad de muertos y contagiados, y nada han podido hacer. La Biblia nos enseña que Él ha escogido hombres débiles para hacer grandes cosas para la honra y gloria de su creador, como es el caso de los apóstoles:  “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos.  ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?  Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.  Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.” (1 Corintios 1:18-‬31)

Uno de esos hombres débiles fue el apóstol Pedro, un simple pescador, sin embargo, en su primera prédica para anunciar el evangelio del reino de Dios, Dios lo utilizó para llamar a salvación a 3,000 personas: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.  Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas.” (Hechos 2:41-‬44)

¿De donde surge ese poder de los apóstoles? Surge de la promesa de Dios, para todos aquellos que se arrepientan de sus pecados y estos pasan a ser templo del Espíritu Santo: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1:13-‬14)

Somos débiles, pero cuando pasamos a ser templo del Espíritu Santo somos poderosos en Dios, pero tenemos que tener cuidado de nunca apartarnos del Señor Jesucristo, nuestra vista debe estar siempre en Él para que no nos suceda como al apóstol Pedro, que cuando vio a Cristo caminar sobre las aguas quitó su vista de su Señor y comenzó a hundirse, y en seguida clamó: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! (Mateo 14:30)

- Todas Éstas citas Bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960 -


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba