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Luis García Dubus

Luis García Dubus


El rey no habló de ningún sarcófago


  • 21.11.2020 - 05:49 pm

Según el evangelio de San Mateo 25, 31-46

Hace un tiempo leí algo en el Listín Diario, en la página dos, y se refería a una noticia publicada hace 90 años acerca de la famosa artista Sarah Bernahardt. Dice así:

“La divina Sarah viaja siempre en compañía de amigos aristócratas y artistas, llevando considerable material de trajes y accesorios.

Además, lleva un magnífico sarcófago destinado a guardar sus restos en caso de que falleciera”.

¿Qué le parece? ¿Que una persona de éxito crea que lo que ella necesita llevar a su examen final es un magnífico sarcófago?

Pobre muchacha esta Sarah. Quizás estaba tan ocupada en llamar la atención, y recibir los elogios de quienes la rodeaban que le faltó tiempo para enterarse de la buena noticia que nos revela el evangelio en Mateo 25.

Aquí se manifiesta claramente cuál va a ser el temario del examen final, y por suerte, no había nada de sarcófagos magníficos.

Habla de algo más sencillo. Algo que podemos hacer todos los días, como darle un vaso de agua a alguien. Y esto del vaso de agua lo dijo el propio Rey del Universo.

“Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, les aseguro que no quedara sin recompensa”.  (Mateo 10, 42)

En efecto, quien habla hoy es el Señor, el Rey, el Dueño de todo el Universo, y con toda autoridad y precisión nos da a usted y a mí una gran noticia.

La noticia es que cada vez que usted y yo ayudamos desinteresadamente a un necesitado, lo hacemos con Él.

No importa el tamaño de la ayuda. Lo que cuenta es la medida de amor, el tamaño de desinterés.

Un vaso de agua dado con amor cuenta más que un millón de dólares donado por interés.

El que hace lo primero “no quedará sin su recompensa”, en cambio el segundo “ya ha recibido su paga”.

Pero dice el Señor que en el temario del examen final sólo contarán las veces que, con hechos prácticos, mostramos compasión por alguien que necesita ayuda. El juicio último depende de mi obediencia concreta a Dios ahora mismo.

Ya lo había dicho el mismo Rey y Señor:

“DICHOSOS LOS QUE PRESTAN AYUDA,

PORQUE ESOS VAN A RECIBIR AYUDA”.

(Mateo 5, 7 Nueva Biblia Española) 

El reino de Dios es un reino donde servir es reinar.

LA PREGUNTA DE HOY

¿TENGO QUE HACER ALGO EXTRAORDINARIO?

Dicen que a San Luis Gonzaga le preguntaron un día, mientras estaba jugando, que haría si supiese que en ese momento iba a morir. Y que él respondió: ‘’Seguir jugando’’

Hacer lo que se debe, y poner amor en lo que hacemos y todo, bajo la amorosa mirada de Dios. Sencillamente.


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