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Ramón E. Durán

Ramón E. Durán


El preludio de una derrota anunciada


  • 30.07.2020 - 12:00 am

Cuando nos enteramos  del    primer boletín oficial   emitido por la  Junta Central Electoral  acerca  de los resultados de las pasadas elecciones presidenciales y congresuales del   5 de julio, sentimos la sensación de escuchar la apertura de la Quinta Sinfonía del  conocido músico y compositor alemán Ludwig Van Beethoven  que regularmente se utiliza como fondo musical  para anunciar un magno  acontecimiento. 

Para  muchos  el pueblo  dominicano   fue  el gran ganador  por su ejemplo de civismo  y entusiasmo demostrado por el  55 por ciento del electorado que acudió a las urnas ese día.    La única nota discordante    fue   la acostumbrada compra de cédula. En este proceso  nosotros creemos que  el  verdadero   ganador    fue el ex presidente Leonel Fernández y el  perdedor  Danilo Medina.

Aunque muchos  no  lo  quieran admitir  Leonel  jugó  un papel  estelar  en la humillante derrota   del     partido oficial   del cual fue de uno de sus principales fundadores, pero que renunció   por que  supuestamente el gobierno le hizo   un fraude en  favor de su candidato preferido,  Gonzalo Castillo   en las elecciones primarias del pasado 6 de octubre, lo  que dio lugar para que en ese partido  se pusiera  en práctica la célebre frase que se le   atribuye al  emperador romano Julio Cesar: Divide y vencerá´´. 

Siempre se ha comentado que un partido dividido no gana elecciones, pero que esta división fue motorizada por la ambición de    Danilo Medina  de seguir gobernando detrás del trono, al escoger a un  títere con un  limitado  nivel académico    que no  sabe articular   palabras      para   competir   por la presidencia de la República Dominicana con un académico como  Leonel Fernández y el desenvolvimiento en los quehaceres  políticos del economista  Luis Abinader.  

A pesar de los cuantiosos recursos que se gastaron del presupuesto nacional,  Gonzalo Castillo no logró despegar ni concitó el apoyo  de las mayorías. No fueron suficientes los miles de millones de pesos  que se  gastaron del presupuesto nacional  para que el pupilo de Danilo Medina  lograra salir adelante, quien apenas  alcanzó un  37 por ciento de los ciudadanos   aptos para ejercer el  derecho al  voto. 

El partido oficial sufrió cuatro vergonzosas derrotas, porque primero  perdieron la municipales de manera aplastante, perdieron la presidenciales, así como  ambas cámaras del congreso nacional. Todos los cálculo matemáticos de los estrategas del PLD fallaron, porque  según ellos   tenían el respaldo de los más de 600 mil empleados público, igual que los miles que reciben la tarjeta de solidaridad, bono luz, bono gas  y  más de   900 mil  votos  que supuestamente   aglutinaban en el      sector externo,  los que no se reflejaron en el momento de contar los votos. 

Muchos consideran  que  cuando éstos   acudieron  a las casillas de votaciones  ejercieron un voto de conciencia que solo Dios y ellos saben, ya que posiblemente  quisieron  ponerse a tono con el clamor popular que reclamaba  un cambio para detener la corrupción,  la impunidad y otros males  hartos conocidos. En estas elecciones el partido morado  y la estrella que lo identifica perdieron aproximadamente un  millón de votos en comparación con las elecciones del año 2016.   Según  un viejo refrán:   ´´ por la víspera se conoce el día´´, porque en  los días previos a las elecciones se respiraba un aire de cambio, además de que  los  llamados indecisos,  que no   tienen  partido político,     votaron  por Abinader  porque era el que  tenía mejores    probabilidades  de ganar, pues   parece que a éstos  no les gusta perder. 

En los últimos  días  de la  campaña electoral  la gente del gobierno  estaba desesperada, no encontraban  a  que  recurso acudir  para restarle voto  al PRM y su candidato Luis Abinader,  quién no tiene cola que pisarle.  El   último intento fue relacionar al  partido con el narcotráfico, pero    Parece que  se  les olvidó que en materia de narcotráfico ellos    no tienen calidad moral para acusar a nadie.

La periodista y activista social Altagracia Salazar advirtió que si  en enero no hay  presos y  en mes  habrá  marchas y le recordó el compromiso asumido por  Abinader de someter a la justicia a  los ladrones, además   recuperar los recursos sustraídos en actos de corrupción,   en ese  mismo tenor   se pronunció el movimiento cívico Marcha Verde. Si  Luis   Abinader no desarticula esa banda   que  se mantuvo por  20 años robando    y que acumulan grandes fortunas,  éstos podrían convertir   el país en  un territorio  ingobernable, porque  dinero  hay  para promover  huelgas y todo tipo  de acciones para desestabilizar el próximo gobierno.


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