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Pedro Mendoza

Pedro Mendoza


El padre que todo el mundo desea tener


  • 29.07.2019 - 03:56 pm

No siempre se supo que el varón era el responsable del engendro de un nuevo ser. Tampoco en las distintas épocas por las que ha pasado la Humanidad, llegó a saberse qué significaba ser padre y hasta dónde llegaba su obligación con respecto al hijo, el porqué se le consideraba “padre” y qué abarcaba o hasta dónde se extendía su condición de tal, pues al hombre no se le reconocía por su capacidad de paternidad sino por su disposición para  trabajar,  producir y ser un ciudadano.
   
Sin embargo, la paternidad es una institución exclusivamente humana ya que aunque el resto de los animales se reproducen biológicamente, pero solo en la especie humana el padre cumple una función (de procreación)  biológica y otra función de orden paterna o  simbólica.
   
De acuerdo al famoso teólogo y antropólogo jesuita, Jacques Dupuis (1923-2004), la paternidad se descubrió hace apenas seis a siete mil años atrás, durante el Neolítico cuando el hombre primitivo observó que solo tenían crías las vacas y las cabras en cuyos establos también habían machos, en tanto que no parián las hembras que pastaban separadas de  aquellos. Y en la Edad Antigua, donde se estableció la familia patriarcal, los hijos usaban, exclusivamente, el apellido paterno, y en los primeros tiempos de Roma, el padre era portador del poder absoluto en toda su descendencia. Incluso el padre romano poseía el derecho de abandonar, botar de su casa y hasta de matar a cualquiera de sus hijos. La patria potestad la ejercían solo los varones,  aunque  los varones esclavos no podían gozar de ese privilegio.
   
Todavía en el siglo 12, el padre romano fue el celoso guardián  del recato de sus hijas. Un ataque al pudor de cualquiera de ellas, aún ésta lo consintiera, constituía un ataque a la honra del padre. La violación de una hija se consideraba un atentado contra la autoridad del padre y no contra el cuerpo de la hija.         El adulterio de las mujeres o la fornicación, no importa que ya fueran viudas o solteras, era castigado con la muerte si la jugadita se hacía sin el  consentimiento del padre.
  
Fue en el año 374 d.C. cuando la Iglesia prohibió matar los hijos cuando nacían con defectos físicos o si eran feos;  también prohibió que los dejaran a orillas de ríos caudalosos o en descampados cuando nacían hembras o eran bastardos. Es más, el derecho romano autorizaba al padre  la potestad de ordenar  que una partera “revisara”, periódicamente, la vagina de su esposa para sentirse seguro de que él fuera el verdadero padre de los hijos que ella pariera.

Por todas esas costumbres han pasado las familias desde la Antigüedad hasta hoy en cuanto a su relación cotidiana con el hombre que cumple la función paterna.
   
Hoy la función paterna se cumple sin las impiadosas costumbres imperantes en la Antigüedad y casi hasta el siglo 16, pero millones de padres hoy, no asumen  la responsabilidad de proteger a los hijos en el sentido de proporcionarles seguridad, crianza, cuidados y patrimonio.
   
Usando como punto de partida mis observaciones clínicas en mi práctica profesional de terapeuta familiar, he comprobado que en nuestro país existen cinco tipos de padres:

1) el padre- papá, 2) el padre utíliti,  3) el padre baboso,  4) el padre a la brava o a “la cañona”  y 5) el padre-jón.
1.- Padre -Papá es aquel  que asume completa y conscientemente su rol de padre desde el mismo día que se diagnostica el embarazo de su mujer hasta el resto de su existencia, puesto que nunca se deja de ser papá, o hasta la emancipación del hijo. Vela y participa activamente en la crianza, alimentación, educación y formación en los hábitos y creencias de la cultura. Aunque es amoroso y tierno, corrige cuando es necesario. Centrado en  que  él es determinante para que el hijo se forme buena autoestima, su identidad y dignidad.
En la RD, cerca de dos millones de adolescentes y jóvenes viven sin identidad propia; no saben quiénes son. Al carecer de identidad, adoptan o imitan las falsas identidades construidas por personajes que ven y oyen en la TV y en las redes sociales. Prefieren ser “populares” y no personas identificadas social y emocionalmente. De ahí procede el alto índice de delincuencia, violencia social y las separaciones maritales.

2.- Papá-UTÍLITI es aquel que protege y cuida a los hijos en cualquier circunstancia que se requiera sin menoscabo del cumplimiento de sus responsabilidades paternas. Sale a ganar el pan, le prepara el biberón, cambia los “pampers” y los lleva al médico. 3.- Papá-BABOSO es aquel padre aguajero que dice a todo el mundo sus supuestas hazañas como buen padre, pero que su esposa lo desmiente continuamente porque de hecho jamás ha estado atento a la crianza y formación de los hijos. 4.- Papá A LA BRAVA O “A LA CAÑONA”  es aquel que cumple de muy mala gana o nunca cumple, espontáneamente, sus obligaciones de padre, o bien, solo las cumple cuando interviene el sistema judicial. 5.- Papá PADRE-JÓN es aquel que de padre apenas cumple la función de engendro y nunca su función de paternidad. Es como el gallo, solo “pisa” las gallinas y ahí termina todo.
   
Creo que se cae de la mata decir que todos quisiéramos tener o haber tenido un padre-PAPA. Pero ese tipo de padre no abunda a pesar de lo orgulloso que se sentiría un hijo de tenerlo. Sin embargo, si usted no tuvo ese tipo de padre tan envidiable, no deje de intentar convertirse en uno de ellos.

El autor es terapeuta familiar. Centro Médico Cibao-Utesa.

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