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Domingo Caba Ramos

Domingo Caba Ramos


El padre Hilario, el Orfeón de Santiago y el Gran Teatro del Cibao.


  • 27.12.2019 - 12:00 am

El viernes 13 del presente mes, se llevó a cabo, esta vez en la Catedral Santiago Apóstol, el concierto navideño número 58 del Orfeón de Santiago. Al finalizar el majestuoso festival, el director de la coral agrupación, reverendo padre César Hilario, expresó, a modo de colofón, lo siguiente:

“Gracias a todos por su presencia y, de manera muy especial, gracias al párroco de esta catedral por acogernos. Este festival – aclara el padre Hilario, con inocultable o visible molestia – debió celebrarse en el Gran Teatro del Cibao; pero no fue posible debido a que en este fin de semana, en el Gran Teatro están vendiendo carros” 

Al oír esto, el público reaccionó no menos molesto, y de la boca de las personas allí presentes un repentino ¡INCREÍBLE! emergió casi de manera automática.

En otras palabras, para un concierto de primerísima calidad, como el del Orfeón, no hubo espacio en la preindicada fecha en el Gran Teatro del Cibao; porque aquí, ese día, la Asociación Nacional de Agencias Distribuidoras de Vehículos tenía montada una de sus ya tradicionales autoferias. Debo repetir una vez más: ¡INCREÍBLE! 

Yo no entiendo cuáles son las barreras que le impiden a la dirección de ese centro reservarle una fecha a la ya citada polifónica agrupación a sabiendas de que en diciembre de cada año realiza su espectacular y ultrarelajante festival navideño. Lo mismo se puede decir en relación con su concierto de verano, en el mes de julio.

Nótese que el padre Hilario habla de que en la Catedral los “acogieron”, pero ¿a quién se acoge? Sencillamente, a quien se admite, ampara, protege, acepta o se le proporciona refugio, esto es, a quien carece o ha perdido su albergue. Y el albergue natural del Orfeón de Santiago debería siempre ser el Gran Teatro del Cibao.

Me gustaría saber en qué otro país del mundo, un templo del arte y la cultura se utiliza para desarrollar actividades comerciales o que nada tienen que ver con el arte y la cultura, tales como Expo Cibao y la autoferia de ANADIVE. A propósito, y sin tener que ir muy lejos, vale destacar que en nuestro país nunca he visto que eventos como esos se hayan celebrados en el Teatro Nacional.

Sabemos que las instituciones artístico – culturales, como cualquier otra,   requieren de   recursos financieros para enfrentar gastos y operar con la debida eficiencia; pero en aras de captar esos fondos, pienso que las actividades que para tal fin en ellas se realicen, por más beneficios económicos que estas generen, jamás podrán estar desvinculadas de los propósitos generales que les dieron origen ni de los objetivos (artísticos, educativos y culturales) que allí deberían perseguirse. 

Por último, vale recordar que el Gran Teatro del Cibao es una institución estatal dependiente del Ministerio de Cultura. Si este organismo no aporta los fondos necesarios o destina el presupuesto correspondiente para que el primero funcione como la región del Cibao espera que funcione, y se presenten las obras, los espectáculos y las actividades que verdaderamente allí deben presentarse, entonces habría que decir que en Santiago de los Caballeros, el llamado templo regional del arte  no pasaría de ser más que un verdadero “elefante blanco”, razón por la cual, no habría  justificación para que sus puertas  permanecieran abiertas.


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