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Vinicio Guzmán Luciano

Vinicio Guzmán Luciano


El interregno Político


  • 31.07.2020 - 12:00 am

El interregno es una situación de vacío ante la ausencia de un rey gobernante u otra autoridad. Es la situación que está viviendo la sociedad dominicana donde un gobierno que termina recoge sus carencias y no da muestras de gobernanza ante los males que afectan la nación. La historia política está cargada de coyunturas donde se observa tal situación, la cual puede expresar inestabilidad, carencia de autoridad. La historia nacional registra diversos momentos y acontecimientos que encajan con la situación que se describe. Referente al tiempo histórico el historiógrafo francés Fernand Braudel, representante de la escuela de los annales dividía el tiempo histórico en: tiempo corto para los hechos o acontecimientos; tiempo mediano para la coyuntura y tiempo largo para la estructura. La categoría histórica interregno se corresponde con el tiempo corto y el acontecimiento. Después de la Guerra restauradora el país quedó abigarrado y fragmentado en islas de poder que se disputan el control del Estado. Según Raymundo González, por aquí se empieza la instauración de un modelo político patrimonial, clientela y caudillista; en 1899 tras la muerte del dictador Lilis, quién había gobernado con manos de hierro, reducido a la oposición a la mínima expresión. Una vez más la sociedad se atomiza y se convierte en un hervidero de tendencias e intereses, entre 1899-1905 se suceden más de cinco gobiernos, varias revoluciones, Pero hay un nuevo ingrediente la injerencia norteamericana, la coyuntura dominicana del principio del siglo XX facilitó la imposición por parte del Tío Sam de actos onerosos como: el protocolo de 1903, el laudo arbitral de 1904, el modus vivendi y la fatídica convención de 1907. La política exterior norteamericana impondrá su influencia y su modelo autoritario hacia el exterior. Las intervenciones militares quiebran las políticas vernáculas en el Caribe y Centroamérica. La situación del vacío y ausencia de autoridad, de estar en un limbo, como diría Dante Alighieri en su “Divina Comedia” se reproduce en noviembre de 1911, tras la muerte del dictador Ramón Cáceres. El país quedó inmerso en Las guerras fratricidas de 1912 Y 1913, ante la precariedad de un sistema político que se disputa el frágil control de la sociedad. Lo más característico de la época es la debilidad institucional y la amenaza de la política interventora de Estados Unidos en la región. También en 1961 tras la muerte de Trujillo quien había controlado de forma omnímoda y totalitaria la nación, queda la sociedad inmersa en lo que Antonio 

Gramsci denominó crisis de hegemonía, no hubo forma de articular un bloque de poder que diera continuidad al Estado. También esta coyuntura concluyó con la segunda ocupación norteamericana de 1965. En la actualidad en el período de transición el país parece vivir un interregno político, quienes concluyen su mandato Se notan atados sin iniciativas, ocupados en borrar evidencias. En este momento la pandemia pone de manifiesto las cifras más alarmantes en fallecidos y contagiados, así como la precaria disponibilidad de insumos, camas, médicos y enfermeras para encarar la realidad. La gestión es mínima en el ámbito oficial, para encarar la problemática. El sistema sanitario de República Dominicana ha puesto de manifiesto lo precario, excluyente y desigual. Un problema de todos, se procuró encarado de forma aislada sin canalizar las fuerzas vivas de la nación, sólo haciendo propaganda y demagogia. La carencia de insumos mínimos tales como guantes y mascarillas evidencian que no hubo una planificación para encarar la situación. Van cinco meses y la situación nunca mostró estar bajo control, hoy domina el pánico en la población, la pandemia no discrimina estratificación social ni en los más vulnerables. La sociedad dominicana tiene drama social, la mitad de su población económicamente activa vive de la informalidad, del día a día, tiene que salir a la calle a generar respuestas para la sobrevivencia. Esto también retrata la pobreza estructural de la sociedad dominicana, la ausencia oportunidades y la concentración de las riquezas en algunas manos. Ante la casi apatía de un presidente que no habla, que se va del poder expulsado por la ira popular, quien aparenta haber soltado el problema, se genera la situación de interregno político, de ausencia de un rey, de un conjunto de autoridades que no toman las decisiones pertinentes para encarar la problemática en cuestión. 

Las viejas autoridades están entretenidas en tomar decisiones que trascienden a las próximas autoridades. Ascender generales, llamar a concursos sin oposición, hacer compras no prioritarias. Esa situación de vacío de poder, fragilidad institucional, ausencia de autoridad, influye para que parte de la población se comporte de forma extraviada, extravagante, desafiando las pautas del sentido común para preservar la existencia. Tener la peor educación de la región se está expresando en los resultados de la pandemia Y cómo la gente se comporta ante un peligro que no discrimina a profesionales, políticos, empresarios y religiosos. El desorden, la anarquía y forma trivial como las autoridades han enfrentado la situación de pandemia están generando estas secuelas. Las próximas autoridades tendrán que provocar un concierto de las diferentes fuerzas y poderes de la nación en aras de aunar esfuerzos y sacrificios para detener la marcha funeral de la pandemia.

El autor es Dr. en Educación.


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