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Dr. Frank Espino

Dr. Frank Espino


El final del poder…


  • 05.08.2020 - 12:00 am

“La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar” Friedrich Nietzsche (filosófo alemán) 

En el año 1982 ocurrió un acontecimiento que conmovió y puso al pueblo dominicano escéptico por la noticia “El Presidente Antonio Guzmán la madrugada del domingo 4 de julio de 1982 se suicidó en el Palacio Nacional, faltando 43 días para terminar su mandato”. Nadie lo creía cuando se dio la noticia, que por cierto solo se disponía de la radio, la televisión y los periódicos. 

Muchas fueron las conjeturas. ¿Por qué un Presidente que había hecho un gran gobierno,  que puso en libertad a centenares de presos políticos y permitió el regreso de decenas de exiliados políticos del régimen anterior, quien derogó una serie de medidas administrativas que afectaban el disfrute de las libertades individuales, dando paso al establecimiento de un ambiente democrático en el país, decidió ese triste final?

  En ese entonces yo vivía en San José de las Matas, donde me había quedado como médico, después de hacer mi pasantía,  y me impactó también la noticia.

En una misa que se hizo por el presidente fallecido asistí a la misma donde había muchos seguidores del Partido Revolucionario Dominicano, funcionarios y personas comunes que apreciaban al Presidente Guzmán, como quien escribe. 

Al salir de la iglesia, tuve la oportunidad de hablar con Don Neno Jáquez, un señor quien era un amigo muy cercano del Presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández. Tanto así que en muchas oportunidades visitaban algunos funcionarios o dirigentes, solicitando al Don Neno un cita con el gobernante.

Don Neno Jáquez, me conocía por que él tenía dominio de todo el que llegaba a SAJOMA, y como yo era médico de la parroquia, pues tenía conocimiento de mi persona.

Tuve la valentía de preguntarle cuando lo vi con los ojos de llenos de lágrimas por la pérdida de su gran amigo, al terminar la misa.

¿Don Neno, cuando fue la última vez, que usted vio al Presidente? Me contestó con aquel semblante triste: ¡Doctor apenas una semana!

¿Cómo sintió su ánimo? Muy triste! Me contestó, cortante y si dejar de mirarme. Me puso su mano en mi hombro izquierdo y me contó que: “El Presidente Don Antonio, mi amigo- me dijo”: “Mira Neno, lo que es la vida. Este Palacio que vivía lleno de gentes, hay momentos que el silencio molesta por falta de público” Ya no ves al General tal…ni el compañero tal… del  PRD. Nadie viene a buscar nada. Ya no hay nada que buscar al parecer. “Solo se habla del otro Presidente” (se refería al Dr. Salvador Jorge Blanco). Luego Don Neno, se despidió con una doble palmada en mi hombro y terminó la conversación: “Así es la vida Dr. Espino. Cuando se pierde el poder se pierde hasta el ánimo”. Queriendo decir con esto, viene la depresión.

Este ejemplo de salida del poder, era la única que había visto de un gobernante, que no se preocupó por la reelección, situación que no nos había acostumbrado el Dr. Joaquín Balaguer, quien duró 12 años en tres periodos consecutivos. Me imagino, que también tuvo su depresión después de haber dejado el poder Jorge Blanco, al extremo tal que tuvo que salir del país por temor a ser puesto preso o asesinado. 

No es de ocultar que me imagino, lo mismo sintió, Leonel Fernández, Hipólito Mejía  y por qué no, debe estar sintiendo el Presidente Danilo Medina, después de 8 años. 

Es lamentable que muchos gobernantes se preparan para subir a la  “silla de alfileres” pero su cerebro, su cuerpo, no se prepara para bajar de la “silla de oro” sin que su espíritu experimente  una terrible depresión. 

De ahí surge la idea, que cuando veas que hasta los piojos  abandonan un cuerpo, se está llegando al final.

 El autor es médico, escritor y profesor universitario 


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