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Luciano Filpo

Luciano Filpo


El día del agricultor


  • 15.05.2020 - 12:00 am

El 15 de mayo, es día de San Isidro El Labrador, según el santoral religioso, mientras que en República Dominicana también se conmemora el día del agricultor. Desde los orígenes de la humanidad agricultura y ganadería han coadyuvado a elevar la capacidad productiva de los individuos pasando de depredadores a productores. La agricultura produjo el sedentarismo, propició la aparición de ciudades con plazas ceremoniales. Desde la perspectiva de la sociología rural se estudia el impacto de la vida rural en la cosmovisión del mundo que poseen los seres humanos que viven en los entornos rurales.

Manuel Castell establece diferencias entre la vida rural y la vida urbana. La tradición, el conservadurismo, la austeridad y la preservación de las costumbres son más observables en el entorno rural. El patriarcado, el gran señor, el respeto, la sumisión, la prosternación pueden preservarse en lo rural. En la sociedad industrial se produce un proceso de proletarización muchos agricultores rompen con el trabajo de la tierra y se convierten en obreros asalariados de las fábricas. La vida campesina empieza a perder importancia no obstante el rol productor de alimentos para sostener las ciudades. El hombre del campo desarrolla un trabajo creativo y productivo al labrar la tierra, producir los alimentos, preservar recursos naturales son funciones de los agricultores. La realidad de las zonas rurales en la sociedad dominicana viene marcada por factores históricos que evidencian dificultades, falencias y vulnerabilidad. La tenencia de la tierra es muy asimétrica, algunos terratenientes poseen inmensos latifundios, no viven en el campo, mientras los agricultores poseen pequeños fundos que sólo sirven para la agricultura de subsistencia.

La tenencia desigual de la tierra es un problema de toda América Latina como refiere Eduardo Galeano en las VENAS ABIERTAS de América Latina. La frase "La tierra es de quien la trabaja" es del líder agrarista mexicano Emiliano Zapata. En la constitución mexicana de Querétaro 1917, se instituye la reforma agraria o la distribución de la tierra, pero esto no fue suficiente para crear la justicia social en las zonas rurales. En Latinoamérica grupos oligárquicos detentan las más y mejores tierras, las aguas y los rebaños.

En República Dominicana, en la Constitución de 1963 se habla del carácter ilegal del latifundio en manos de particulares, también se plantea como antieconómico el conuquismo o minifundio. En 1972, el Dr. Balaguer promulgó las denominadas leyes agrarias con las cuales se procuraba recuperar las tierras del Estado en manos de particulares y repartirlas entre los agricultores en un proceso de reforma agraria. Las tierras recuperadas pasaron a ser parte del patrimonio de los funcionarios del estado que las recuperaron, el robo y la corrupción se impusieron. En los campos dominicanos las mujeres padecían una situación de mayor marginalidad, no eran sujetos de propiedad, la estratificación social colocaba los bienes, El poder y las decisiones de parte de los hombres.

Desde la década de 1960-69 empezó un proceso de descampesinización en República Dominicana, se inició el éxodo campo-ciudad y también la migración hacia el exterior. La descampesinización es un proceso a través del cual la vida rural se deteriora, la ausencia de servicios empujan al campesino hacia las periferias urbanas formando las chavolas, las villas miserias y los cordones de marginalidad. La situación de marginalidad del campo dominicano viene desde hace décadas. escasa inversión, ausencia de títulos de propiedad, servicios precarios, escasa agua potable, persiste la precariedad de servicios hospitalarios. Aún existen comunidades rurales donde las mujeres dan a luz o paren asistidas por una comadrona. Los agricultores dominicanos padecen un drama, los canales de comercialización son escasos y medrosos, la intermediación afecta el precio de los bienes, pero no favorece a los productores.

La noción del comercio justo no existe en los campos del país, los intermediarios y usureros son quienes deciden la suerte de la producción. Los gobiernos de este país han dejado desprotegidos a los productores primarios, se está en una coyuntura mundial donde los servicios dominan la economía de escala. Esta situación puede contribuir a reducir la soberanía alimentaria, categoría según la FAO qué se refiere a la capacidad de cada país para proporcionarse sus alimentos. La ausencia de políticas claras hacia el campo, poco financiamiento, escasa atención hacia la gente y la incapacidad estatal para crear canales de distribución justa en la comercialización son de los factores que adversan la calidad de vida en el campo.

Los campesinos han migrado hacia las ciudades, hoy los jornaleros del campo son braceros haitianos, el antiguo agricultor dominicano prefiere vivir de la informalidad. En la actualidad la cuarentena generada por el Covid 19, ha contribuido con la vulnerabilidad de la zona rural. Se ha descuidado al productor agrícola y pecuario. Los precios se han caído, la producción se pierde, no se ha hecho la vendimia, siega y cosecha, lo que puede traducirse en los meses por venir en una situación de hambruna y es muy posible que crezca el índice de muerte por inanición o hambre. El campo necesita de políticas públicas que propicien el financiamiento el comercio justo y los servicios sociales. Así como que se establezcan canales de financiamiento, distribución y comercialización de la producción agropecuaria nacional.

El autor es Dr. en Educación.


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