Comentarios Recientes

0
Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


El coronavirus y el tiempo de Dios


  • 26.03.2020 - 12:00 am

En todos los tiempos la sabiduría divina nos ha ayudado a comprender la propia existencia. La gente suele utilizar refranes y dichos nacidos de la misma experiencia cotidiana para iluminar nuestra caminar. Por eso cuando escuchamos a las personas decir, “si del cielo te caen limones, haz una limonada”, “a malos tiempos, buena cara”, “no hay mal que por bien no venga”, “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, y otras expresiones conocidas que nos muestran el lado positivo de la vida, son y siempre serán las razones que nos impulsen a vivir con optimismo.

Ahora bien, tenemos que ser realistas y conscientes de la presencia del coronavirus en nuestra sociedad, no para asustarnos, sino más bien para ser precavidos, prudentes y atentos a todas las informaciones ofrecidas por los medios que nos invitan al cuidado y a la protección. Porque justamente este virus nos ha recordado que la salud está por encima de la economía, de la diversión y de nuestros caprichos particulares. Y no solo eso, sino que además, de forma indirecta ha dejado entre ver que la individualidad debe sumarse en la colectividad. Que ahora el egoísmo, el orgullo y la prepotencia deben ser dejadas a un lado para preocuparnos por los demás. 

Tenemos que mantener la calma porque de las grandes crisis salen las mejores soluciones. No olvidemos de igual modo, que fue cuando estamos estábamos sin fuerzas y sin esperanza que Dios nos envió a su Hijo para salvar al mundo. Por tanto, todo tiempo complejo y confuso es oportuno para aumentar la fe y seguir creyéndole a Dios, porque es en la prueba y en el dolor, que nos hacemos más fuertes y más humanos. Por eso, este virus nos debe llevar a priorizar las cosas que son importantes en nuestra vida. 

Siempre ha hecho bien a la humanidad y a la propia existencia, un stop, una parada y un detenernos para ver cómo andamos. Claro está, nadie esperaba que fuera de esta manera que tuviéramos que quedarnos en nuestras casas, por la amenaza de un virus tan peligroso, pero recordemos como decía santa Teresa, “que nada te turbe, que nada te espante, quien tiene a Dios, nada le falta, porque solo Dios basta”. Y el jesuita Benjamín González Buelta añadirá, “…pero no un Dios solo”, sino uno que cuenta con nuestra ayuda sirviendo a otros. 

Aparentemente Dios está en silencio, pero no dormido; está en nosotros aunque solo veamos en las redes y en la televisión pánico, enfermedades, muertes y preocupación ante el coronavirus. Asimismo, en estos precisos instantes es necesario hacer nuestra las palabras de la misma santa Teresa de Jesús, “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. La historia de la salvación nos ha enseñado que Dios siempre tiene un plan que suele presentarlo en el momento oportuno. Por consiguiente, aprender a esperar en Dios, también es un signo de fe, es una muestra de la confianza que le tenemos al Creador del mundo, al dueño del Universo.


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba