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Redacción

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Ejes de la campaña


  • 14.01.2020 - 12:00 am

Se aproxima la celebración de la primera elección del 2020, en la cual los electores escogerán a las próximas autoridades municipales. Más adelante para mayo se celebrarán las elecciones nacionales a nivel congresional y presidencial.

La JCE en estos momentos está enfrascada en la organización de esos eventos y recientemente acaba de adoptar un conjunto de resoluciones y reglamentos para establecer las bases para la buena organización de los procesos eleccionarios. Ya antes la Junta ha decidido lo de las auditorías en las que trabaja la empresa extranjera encargada de las mismas, al tiempo de haber iniciado una campaña educativa, tal como se lo reclamaba la sociedad mediática. 

En fin, se están despejando las dudas frente a unas elecciones más complejas y difíciles, sobre todo por los nuevos elementos surgidos, como son las nuevas leyes electorales, la combinación del voto automatizado y el viejo método de las boletas, y en especial por ser unas elecciones en las cuales el partido de gobierno va dividido y donde una de las partes ha pasado a la oposición, lo que hace más competido y reñido el proceso eleccionario.

Mientras se avanza en esos procesos, los partidos aprovechando la campaña para las elecciones municipales, han decidido, sin ningún control, adelantar las actividades proselitistas a favor de sus candidatos nacionales, para lo cual realizan de forma intensiva caravanas, concentraciones y variados eventos, en los cuales sus candidatos presidenciales formulan planteamientos y propuestas a la nación sobre lo que harán desde el gobierno.

En el caso de Luis Abinader este fin de semana, en diferentes visitas a diversos lugares, ha puesto el énfasis en fortalecer en la población la expectativa del cambio, definiéndose como la encarnación del cambio, pero sin profundizar en lo que sería su propuesta para el cambio. En el caso de Gonzalo Castillo, pone el énfasis en la continuidad de la actual agenda que viene ejecutando el gobierno de Medina para consolidar los logros de la gestión. 

Mientras que Fernández lanza propuestas siguiendo las ejecutorias que realizara en sus gobiernos, especialmente sobre la continuidad de obras de infraestructura, con la intención de resolver el problema de tránsito, así como propuestas para enfrentar el problema de la violencia y la criminalidad en el país.

Esos planteamientos como ofertas para atraer a los electores no solo son parciales, sino que no reflejan un ideario político del cual se derive una propuesta programática que estimule la movilización de los simpatizantes, y fomentar así un contagio que favorezca a los proponentes. Se trata, pues, de propuestas sueltas y vacías de una visión política atractiva que inspire a la población electoral, sobre todo, a la gran población que se declara independiente de los partidos.

Esa debilidad conceptual para sustentar la legitimidad democrática de los candidatos, debe complementarse con los elementos estratégicos de la legitimidad fáctica, que se refieren a la “repartición de recursos o de dinero” factor que se ha ido imponiendo en ausencia de los atractivos doctrinarios y de legitimación democrática, tal como pueden ser los carismáticos y/o programáticos e ideológicos. 

Los candidatos que más recursos puedan movilizar, tendrán la ventaja sobre los demás, en especial dentro de un electorado empoderado en las expectativas que genera la vigente “democracia clientelar”.

¡Las próximas encuestas dirán cómo avanza la lucha electoral!


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