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Redacción

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Efectos positivos del covid-19


  • 03.04.2020 - 12:00 am

La pandemia del coronavirus que hoy abate al mundo y también a la República dominicana, fuera de su carga de muertos y afectados, así como de la parálisis económica e institucional que han roto con la rutina diaria de la gente, ha traído consigo efectos no esperados que pueden considerarse oportunidades positivas.

En ese orden se pueden señalar: una mayor valoración de la prioridad de la salud y del sistema sanitario; y el establecimiento de mecanismos de gestión de la salud para una mejor coordinación interinstitucional, los cuales podrían permitir una más elevada efectividad en la labor pública en materia de salud.     

En efecto, el gobierno ha tenido que adoptar una serie de medidas para el aislamiento social de la gente con el propósito de contener la expansión del virus y su contagio. De igual manera se han asumido medidas económicas de mitigación de los daños económicos que afectarán a varios renglones de la producción nacional, así como medidas para una más efectiva articulación institucional: se dispuso la formación de la Comisión de Alto Nivel y más recientemente la Comisión de Gestión Sanitaria, para hacer más operativo el combate al coronavirus.

En el aspecto del tratamiento de la enfermedad desde el punto de vista médico, se ha explorado la aplicación de medicamentos que han surtido efectos positivos en la mejoría del estado de salud de varios de los enfermos de COVID-19. En ese orden el Ministro de Salud en su acostumbrada conferencia de prensa virtual de este jueves, informó sobre la mejoría que habían experimentado unos 19 afectados del coronavirus, luego de haber sido tratados con la normativa internacional relativa a la hidroxidocloroquina o sulfato de cloroquina y del tocilizumab, así como una serie de antivirales en el manejo intrahospitalario. Esa ha sido una exploración afortunada que ha permitido la mejoría hasta la sanación de afectados de alto reconocimiento como son Johnny Ventura, Josecito Hazim y el Dr. Cruz Jiminián, gloria de la filantropía dominicana.

Esas aplicaciones en el campo del uso de productos fármacos aplicados para la recuperación de ese grupo de enfermos, constituyen innovaciones de alto valor médico que de generalizarse en su uso podrían poner al sistema de salud en capacidad de hacerle frente con efectividad a la pandemia del COVID-19 en nuestro país.

Pero así como esas afortunadas aplicaciones, el sistema sanitario nacional podría extender su exploración recurriendo a otros productos, incluso de mucho más bajo valor de mercado, y cuyas aplicaciones en la informalidad han demostrado gran poder curativo de enfermedades de origen viral o bacteriana como lo es el coronavirus, solo que las grandes corporaciones farmacológicas del mundo y ciertos organismos internacionales, han bloqueado su uso autorizado, perdiendo la humanidad la oportunidad de aprovecharlo para atacar ciertas enfermedades de alto riesgo. Esos productos están en el mercado internacional pero como purificadores de agua, prohibiéndose su uso para fines médicos.

Sin embargo, en una emergencia inédita como la que vive la humanidad por efecto de coronavirus, se abre una buena oportunidad para que esos productos sean aprovechados y aplicados como armas letales contra el COVID-19  y recuperar la salud de miles y miles de afectados por la pandemia.

Los grandes intereses no pueden prevalecer sobre el interés supremo de conservar el género humano.  


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