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Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto


Dos decretos sin contradicciones notables


  • 19.04.2021 - 12:00 am

Resulta inexplicable para cualquier montecristeño sensato, que no haya sido ni senador ni diputado, el por qué una Provincia con una historia política e intelectual tan apreciable y, además, de esto, poseedora de una riqueza marítima tan excepcional tiene tantos enemigos, ocultos y visibles, que atentan contra el más mínimo aire de progreso que se le presente. 

Ahora el dilema que tiene Montectristi, según el periodista deportivo William Baldayaque, recae en dos decretos, el número 57-01 establecido por el expresidente Rafael Hipólito Mejía Domínguez, un deportista a carta cabal, consagrando el día 11 de enero como el Día del Pelotero Dominicano.

Aquel decreto fue emitido en recordación del ominoso 11 de enero en el que el equipo de béisbol de Santiago, cuyo avión se estrelló a tierra en el entonces paraje de Yamasá, muriendo su más de 30 ocupante, entre ellos--según la nota de Baldayaque--se encontraban dos Montecristeños, el pitcher Juan Ramón Ramos (Bombo) y el jardinero José Jiménez (toti).

Una paradoja un tanto novedosa, que no deja espacio a la impugnación, ha sido el Decreto instituyendo el 23 de septiembre Día Nacional del Pelotero en honor al montecristeño Osvaldo  Virgil, el primer pelotero dominicana en ascender a las grandes ligas, un 23 de septiembre de 1956.  

Ambas fechas, la del 11 de enero y la del 23 de septiembre son una expresión honradora de dos sucesos, uno, de evocación de una tragedia que consternó el béisbol nacional y latinoamericano, y la última, rubricó con tinta indeleble el camino a otros peloteros dominicanos a las grandes ligas.

Los dos hechos tienen significaciones estelares y, si se analizan sus contextos, ninguna se disputa primacía porque, aunque parecerían semejantes, no lo son en razón a sus esencias. Lo que más podría alegarse a favor o en contra de ambos decretos sería un descuido de la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo que en su momento no advirtió la posible casualidad, pero este desliz no podría dar lugar a despojar de validez a ninguna de las dos fechas. Así que cualquier acción en contra de estos decretos no sería más que una impertinencia.

Ahora bien, en una sociedad presidencialista y, sobre todo, politizada, es lógico que se le quiera encontrar alguna relevancia a los decretos donde no hay contradicción ninguna; No se sabe qué motiva a la Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago (ACDS) abrir una discusión sobre la posible incompetencia de uno y otro decreto, toda vez a que no hay a la vista colisión entre ellos que pueda provocar una supresión de uno o del otro.

Osvaldo Virgil, «El orégano», nativo de Monte Cristi, jugó para los Gigantes de Nueva York en el Polo Grounds, en el Alto Manhattan, por lo que no deja de ser una representación meritoria del béisbol dominicano. Este estelar pelotero comenzó jugando la tercera base. 

Este grandioso pelotero llevó en su camiseta el número 17 de los Leones del Escogido, número que está retirado y nadie podrá utilizarlo en ese equipo. 

En vista de que ambas fechas son expresiones diferentes, dado a que representan honores extraordinarios, opino  que la prestigiosa Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago (ACDS) debe aceptar ambos decretos dándolos como buenos y válidos, entendiendo a que los dos tienen intenciones distintas, o sea, que no guardan relación entre si y no permiten, por tanto, que se le dé un uso que no sea aquel que los define de manera específica.

Aportemos discusiones que tiendan a elevar el interés por el desarrollo cultural, deportivo y socioeconómico de Monte Cristi y no a provocar controversias inútiles, cuya importancia ya han sido definidas y legalizada por la historia y la razón, como son estos dos decretos.


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