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Pascual Ramos

Pascual Ramos


Desafío cotidiano entre la vida y la muerte


  • 02.04.2020 - 12:00 am

El accionar entre lo objetivo de la vida y la muerte, representa un riesgo y un desafío cotidiano; en este mundo que requiere de protección y cuidado, para poder responder a las múltiples necesidades, que demandan las personas para poder gozar de salud, trabajo, alimentación y educación.

Lo afirmado coincide con esa búsqueda de lograr una profesión en los escenarios del nivel superior, para ser competente en el mercado global de imposiciones económicas; donde los egresos son mayores que los ingresos, como resultado de un sistema monetario, amparado por un componente laboral que favorece la acumulación desmedida de recursos, por parte de un reducido grupo,  que se impone sobre la gran mayoría de la población mundial.

Es por eso, que se debe estar consciente de la realidad del cuerpo humano, sostenido por un esqueleto, constituido por 206 huesos, 21 órganos y protegido por una piel, que delatan el cumulo de necesidades como debilidades internas y externas, que reclaman ser atendidas para poder seguir viviendo.

El decir popular: “En la lucha por la vida”, es posible que sea, un reconocer lo afirmado; comprendiendo que el cuerpo humano hay que saberlo cuidar, proteger y mimar; porque incluso, un mosquito puede ocasionarle con su picadura, problemas de enfermedades, que si no son atendidas a tiempo, le ocasionaría la muerte.

En Ética Profesional se enseñan precisiones del dominio intelectual, donde se incluye lo del mal físico, explicando que “el pensamiento mental como la ansiedad, la desilusión, el remordimiento y la limitación de la inteligencia, que impide a los seres humanos alcanzar la total comprensión de su ambiente, son formas congénitas del mal y cada una varia en carácter y grado, según la propia inclinación natural y las circunstancias sociales”. 

En consecuencia, el mal físico “consiste en las enfermedades, los dolores, las injusticias y la muerte”; como se define en el repositorio de imágenes de: https://www.google.es/#q=Mal+fisico, donde se justifica, que “estos males tienen sentido. Bien como castigo, por su afán de placeres, bien como corrección”.

La disciplina académica incluye también en su contenido programático, formar al nuevo profesional en “comprender todo aquello que causa daños, como lesión corporal frustrante de sus deseos naturales, impedimento del pleno desarrollo de sus poderes, sea en el orden de la naturaleza, directamente, o a través de las variadas condiciones sociales, bajo la que la humanidad existe naturalmente”.

Las fortalezas y debilidades que muestra el cuerpo humano en el afán de continuar activo, con vida; lo determina la capacidad de enfrentar, en el día a día, el llamado castigo que este puede sufrir por estar expuesto siempre a las situaciones problemáticas de contraer enfermedades o de ser infectado por los virus globales, producto del aumento de las contaminaciones ambientales, a la que está siendo sometida la madre naturaleza.

El denominado fenómeno de la corrección, es la contraparte ética, que trata de resolver inconvenientes físicos y metafísicos; ya sea del conocimiento de la objetividad de la vida o de curaciones milagrosas de un padecimiento de índole material y espiritual, producto de la FE en un ser, que según la teología; todo lo puede, tanto en la tierra como en los cielos; salvando de la esclavitud del pecado y de la muerte, a los hombres y mujeres, creaturas predilecta del Supremo Creador.


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